El caótico traslado de Mandela al hospital enfurece a Sudáfrica

El Gobierno admite que la ambulancia se averió y, según la prensa local, el exmandatario tuvo que esperar 40 minutos a muy bajas temperaturas

E. C.JOHANNESBURGO.
Mandela cumplió ayer dos semanas hospitalizado en Pretoria. /AFP/
Mandela cumplió ayer dos semanas hospitalizado en Pretoria. /AFP

La noche del 8 de junio se convirtió en un infierno para las autoridades sanitarias de Sudáfrica. Ese día, el icónico expresidente Nelson Mandela, de 94 años, era trasladado de urgencia a un hospital de Pretoria al sufrir una severa recaída de la infección pulmonar que padece desde hace meses. Pero la ambulancia que le transportaba se averió durante el trayecto y el héroe de la lucha contra el apartheid tuvo que permanecer «40 vergonzosos minutos de espera» en medio de una carretera, encamillado y «aguantando temperaturas invernales». Así lo denunciaron ayer distintos diarios locales. Visto el revuelo, el Gobierno no tuvo más remedio que confirmar lo ocurrido.

El portavoz presidencial, Mac Maharaj, reconoció que el motor de la ambulancia se estropeó de forma «impredecible». «Era un vehículo que funcionaba perfectamente», añadió. Aun así, precisó que, afortunadamente, Madiba -como se le denomina cariñosamente al expresidente- «no corrió ningún peligro por este incidente». Pese a los intentos del Ejecutivo por minimizar lo ocurrido, la indignación permaneció inalterable entre los medios de comunicación sudafricanos. «Es suficiente como para matar a cualquiera», aseguraron.

Al cumplirse ayer dos semanas de hospitalización, la jefatura del Estado divulgó un nuevo comunicado en el que, como viene siendo habitual, reiteraron que el Nobel de la Paz está «grave, pero estable». El parte médico de las autoridades contrastó con la versión de la cadena CBS. Según fuentes anónimas, la salud del expresidente es crítica. El hígado y los riñones de Mandela funcionarían al 50% y recientemente habría sido sometido a una operación para curar una úlcera. Sus ojos, añade la CBS, están cerrados desde hace varios días y no responde al tratamiento.

Respeto a la privacidad

La Presidencia criticó de inmediato la «información sin fuentes». Maharaj consideró «imprudente estar contando mentiras» y defendió la veracidad de las informaciones del Gobierno, concordante «con las que otros individuos (familiares del exmandatario en su mayoría) están ofreciendo». El portavoz de la jefatura de Estado aprovechó también su intervención para pedir «respeto para la privacidad» del héroe nacional, mientras se negó a dar más explicaciones sobre la evolución del expresidente porque transgreden «asuntos de ética médica y la dignidad de la persona».

La incertidumbre del pueblo sudafricano sobre cuál es el verdadero estado del expresidente es total. Sobre todo porque el inquietante anuncio de ayer de la CBS impacta con el mensaje esperanzador de los seres queridos del Nobel de la Paz. De hecho, hace apenas unos días, Ndaba Mandela, nieto del héroe sudafricano, afirmó que su abuelo podría ser dado de alta «pronto». Por su parte, Zenani Mandela, hija del icono de la lucha contra el apartheid, señaló que su padre se recuperaba «muy bien». A la espera de que se conozcan nuevos detalles, la fe se mantiene intacta entre una población que reza en las iglesias por su icono de la reconciliación.

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