Gipuzkoa baraja llevar su basura a Zabalgarbi

El previsible bloqueo en la gestión de los residuos ha llevado a Bildu a valorar la posibilidad de recurrir a la incineradora vizcaína

FERNANDO SEGURASAN SEBASTIÁN.
La incineradora de Zabalgarbi trata el 33% de los residuos que se generan en Bizkaia. / Usoz/
La incineradora de Zabalgarbi trata el 33% de los residuos que se generan en Bizkaia. / Usoz

El bloqueo en el que se encuentra la gestión de los residuos en Gipuzkoa puede abocar al territorio a una salida 'in extremis': exportar su basura a la incineradora vizcaína de Zabalgarbi. Esta opción lleva meses rondando los despachos, aunque evidentemente la discreción es absoluta y nadie quiere hacerla descarrilar antes de tiempo. Las recientes declaraciones del diputado de Medio Ambiente de Bizkaia, Iosu Madariaga, abonan esta posibilidad. El responsable foral señaló hace dos semanas que «quizá sea suficiente una sola incineradora en toda Euskadi».

La Diputación guipuzcoana sondeó hace meses esta posibilidad. El PP tuvo conocimiento de que a comienzos del año pasado miembros de la institución foral se habían puesto en contacto con directivos de Zabalgarbi. Los populares indicaron que el diputado de Medio Ambiente de Bizkaia había dado cuenta a varios junteros vizcaínos de que la reunión se había producido. Este hecho propició que el PP de Gipuzkoa solicitara la comparecencia en las Juntas de Juan Carlos Alduntzin, en aquellas fechas diputado de Medio Ambiente, para que explicara el objetivo de la visita. La comparecencia no se produjo debido a que su homólogo vizcaíno negó que hubiera informado de tal reunión.

Las últimas declaraciones de Madariaga han resucitado la cuestión. Fuentes de Bildu reconocen que la opción vizcaína se encuentra en la recámara, para utilizarla si finalmente fuera necesario. La cuestión no se ha planteado oficialmente, pero hace tiempo que está sobre la mesa de manera informal. El argumento es simple. Por economía de escala y para no provocar duplicidades, si hiciera falta lo lógico sería llevar la basura a Zabalgarbi.

Es imposible prever cuál será el escenario final para el tratamiento de las basuras en Gipuzkoa, máxime ante los vaivenes políticos que pueden engrasar o cortocircuitar las alternativas de un mes para otro. No obstante, la teórica solución vizcaína dispone de mimbres suficientes para jugar un papel en una situación que tiene los visos de volverse en extremo delicada. Otra cosa es que sea técnicamente factible.

En el caso de Gipuzkoa, la tentación de recurrir a esta salida puede ser irresistible para evitar que la basura desborde. La paralización de la incineradora de Zubieta, unida a la imposibilidad técnica y económica de desarrollar el plan alternativo de Bildu, dibujan un negro panorama. Sin nuevas plantas de tratamiento, quizá con la excepción de la de compostaje de Bergara, los vertederos seguirán siendo al final de la legislatura las únicas infraestructuras donde llevar los residuos. El problema estriba en que Sasieta, Urteta y Lapatx se están llenando a velocidad de crucero; se prevé su cierre para finales de 2014 o comienzos de 2015.

En resumen, Gipuzkoa dentro uno o dos años, salvo que se amplíen los vertederos, no dispondrá de una red de infraestructuras de tratamiento para gestionar sus 300.000 toneladas de residuos. Cuando se llegue al borde del precipicio, más de una mirada se volverá hacia Zabalgarbi.

Colaboración

Bizkaia, a tenor de las palabras de Madariaga, no pondría reparos a la recepción de residuos guipuzcoanos. No sería la primera vez. Gipuzkoa trasladó basura al vertedero de Igorre entre 2008 y 2012 (25.000 toneladas anuales), pero este acuerdo terminó abruptamente. El Gobierno foral de Bildu pidió prorrogar el convenio, pero Bizkaia se negó, alegando que el acuerdo de 2008 fue un acto de «solidaridad».

El cierre del vertedero de San Marcos, el mayor de Gipuzkoa, dejó al territorio con solo tres basureros en activo y un proyecto de incineradora en ciernes. Bizkaia aceptó recibir 25.000 toneladas anuales como una ayuda temporal hasta que se pusiera en marcha la planta. La negativa de la Diputación a construirla provocó la no renovación.

Ahora bien, ¿la vía vizcaína es técnicamente viable? Expertos consultados aseguran que la planta actual de Zabalgarbi carece de la dimensión suficiente para tratar la basura de Gipuzkoa. Según explican, la capacidad mecánica y térmica está diseñada para recibir 230.000-250.000 toneladas al año. En 2012, se trataron 230.000, por tanto sería necesario construir una segunda línea. La Diputación de Bizkaia contemplaba la ampliación en su II Plan de Residuos, pero quedó descartada por la caída del volumen de residuos. El solar para la ampliación existe, pero la ejecución de una obra de esta complejidad requeriría entre 3 y 4 años. Teniendo en cuenta que los vertederos se cerrarán como muy tarde a comienzos de 2015, la nueva planta de Zabalgarbi debería comenzar a ejecutarse ya mismo.

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