Agentes de la Ertzaintza detuvieron ayer en Salvatierra a dos jóvenes de 24 y 26 años acusados de robar cableado de cobre y piezas de latón en una empresa. Los arrestados fueron sorprendidos en el interior de la firma, ubicada en un polígono industrial de este pueblo alavés. Los jóvenes trataron de huir, pero no lo consiguieron. Solo pudieron esconderse en un cobertizo cercano, donde fueron localizados.
Los robos de cable de cobre se han disparado en toda España desde el inicio de la crisis. Calcula la Guardia Civil que desde 2006, año en el que este cuerpo puso en marcha un plan de lucha contra ese delito, hasta 2012 las sustracciones de este material y de otros metales han crecido un 50% debido, fundamentalmente, a que el producto está bien pagado en el mercado negro y es de fácil blanqueo.
¿Por qué es rentable robar cobre? Según explica el comandante Jesús Gayoso, la cadena de ganancia es la siguiente: el ladrón vende la tonelada de metal a 1.500 euros, el receptador o 'blanqueador' la pone en el mercado legal a 3.000 euros y el distribuidor recibe por ella entre 5.000 y 6.000 euros.
Como ocurre con cualquier delito, los ladrones de cobre tienen su propio 'modus operandi'. El delincuente suele ser, en el 70% de los casos, un español 'profesional', es decir, vive de esta actividad delictiva. Si bien es verdad que, debido a la recesión, se están iniciando muchas personas, procedentes sobre todo de la construcción, que han visto en los robos una forma relativamente fácil de ganar dinero. Otra parte de los delitos son perpetrados por bandas organizadas, casi siempre de rumanos y muy especializadas, que incluso se atreven con las catenarias de las vías férreas, cuyo robo conlleva un riesgo añadido de provocar un accidente grave.
Se pela y se funde
Tras la sustracción, el receptador pela y funde el cable para evitar que sea identificado. Después, el material pasa manos de un intermediario, que en muchos casos desconoce la procedencia ilegal del producto. El cobre ya ha sido blanqueado en este proceso y el distribuidor lo envía, ya legal, a Alemania, China e India, fundamentalmente.
Gayoso señala que China consume el 33% del cobre mundial. Buena parte le llega de Chile, que es el principal productor, pero también recibe material de España. Por ello, la Guardia Civil lleva a cabo un especial control de la mercancía en los puertos del Cantábrico y del Mediterráneo, desde donde salen los contenedores con el metal, para comprobar la legalidad del envío.




