El PSE criticó ayer la paralización del proyecto Biocruces por parte del Gobierno vasco y exigió que continúe para no perder «cerca de 17 millones de euros». Para la parlamentaria socialista Blanca Roncal, la decisión es «realmente sorprendente» porque la financiación del complejo «no estaba condicionada a gasto directo del Ejecutivo, sino a subvenciones europeas y a un crédito blando que no había que afrontar hasta dentro de tres años».
En su opinión, frenar «el que está llamado a ser el mayor instituto de investigación biosanitaria de Euskadi y un referente internacional en la materia» y al que están adscritos 600 investigadores, «no es ahorrar dinero». «Se pierden 6 millones y medio de euros a fondo perdido de la Unión Europea. Se pierde la posibilidad de mantener una financiación de 10 millones y medio adicionales con un crédito al 1% y a devolver cuando se supone que estemos saliendo del atolladeros de la crisis».
Por su parte, el consejo asesor y la comisión de investigación de Biocruces ha remitido al consejero de Salud, Jon Darpón, una resolución en la que se reafirma en la necesidad del nuevo centro para la investigación biomédica. Reclama, además, unas «instalaciones únicas» en las que «poder desarrollar su actividad investigadora en condiciones dignas». Los portavoces del consejo exigen también que se transfiera a Biocruces la competencias básicas sobre todos los institutos de investigación y se les dote de personalidad jurídica y una autonomía de gestión «que incluyan los fondos mínimos para el mantenimiento del centro».



