El juez Eduardo López-Palop, que instruye el caso Madrid Arena por la muerte de cinco jóvenes, fue agredido ayer en los juzgados de Plaza de Castilla por un peligroso delincuente para el que acababa de decretar su ingreso en prisión, aunque no sufrió lesiones. El individuo -de origen marroquí y que cuenta con numerosos antecedentes por robos con violencia- fue conducido hasta un calabozo por los vigilantes de seguridad. Poco después, sin embargo, aprovechó la entrada de otro arrestado en el calabazo para huir y dirigirse, a la carrera, hasta el despacho del juez, que se encontraba ayer en funciones de guardia.
En ese momento, Eduardo López-Palop tomaba declaración a otro detenido junto a los fiscales. Tras franquear la puerta, el delincuente saltó sobre la mesa del juez, cogió del cuello al magistrado, le tiró al suelo y le golpeó la cabeza contra el parqué hasta que los vigilantes de seguridad llegaron y lograron neutralizarle.
El juez no sufrió lesiones, aunque se mostró muy preocupado por una de las fiscales que había en el despacho, que está embarazada. El ataque, aunque apenas duró unos minutos, es algo insólito e inhabitual, según precisaron fuentes jurídicas. López-Palop prosiguió tras la agresión con su jornada laboral.



