«Hola, soy José Francisco Llano. Tengo 42 años y trabajo en Virtisu desde hace más de una década. Llevamos muchos meses sin cobrar». Es la llamada desesperada que un padre pone en boca de su hijo en un vídeo realizado por los trabajadores de la papelera Virtisu, una empresa de Zalla que atraviesa una situación extrema. Ahora que la crisis económica está agudizando el ingenio de ciudadanos anónimos de todo el planeta, iniciativas como ésta demuestran que las mejores campañas de concienciación no afloran en la oficina de un publicista.
La emotiva pieza de dos minutos, publicada ayer en YouTube, muestra a los hijos de los empleados cumpliendo con las tareas de sus progenitores en la planta semiabandonada. Bien provistos de la indumentaria reglamentaria y las herramientas de trabajo, cada niño encarna a su respectivo padre, convirtiéndose así en pequeño portavoz del malestar de más de un centenar de familias abocadas a un callejón sin salida.
La compañía, especializada en la fabricación y manipulado de papel tisú, paró su actividad en noviembre. Su plantilla, formada por 105 empleados cuya media de edad ronda los 40 años, lleva cinco meses sin cobrar -tampoco la 'extra' de Navidad- mientras que la factoría de Güeñes cumple tres meses sin suministro de gas y energía por impago. «Nos ha abandonado y está dejando morir a una empresa rentable», reprocha un imberbe chiquillo a la dirección de la firma.
La idea surgió de un amigo de Álex Hernández, uno de los miembros del comité sindical. «Al escucharme en una entrevista para la radio pensó que nuestra historia tenía mucho potencial para divulgarse en las redes sociales», aclara. Dicho y hecho. Se reunieron y de la «ensalada de propuestas» nació este vídeo. Las familias participaron voluntariamente y algunos conocidos de la zona que «dominan lo audiovisual» se encargaron de la grabación y la edición el pasado miércoles.
«Queríamos socializar el problema aprovechando el impacto de las redes sociales. Nuestra intención era hacer algo distinto porque, desgraciadamente, nos hemos acostumbrado a los vídeos de denuncia», explica Iñaki Sanandrés, responsable del sector del papel en el sindicato ELA. Incide en que, de este modo, «el enfoque es más humano y cercano aunque en el fondo se hable de la cruda realidad». Precisamente, esa vocación de proximidad y empatía la evidencia su mensaje final: «Tú también trabajas aquí». De un modo u otro, la crisis nos afecta a todos.
Tras recorrer a pie los 30 kilómetros que separan la fábrica y la sede de la Diputación de Bilbao, preparan nuevas movilizaciones. Quizás en Alicante, donde se encuentra la central del grupo Jofel, propietario de la empresa.



