Todavía ayer, al abrir la página web de Orizonia, la mayorista de viajes saludaba a los visitantes con un eslogan desfasado: «Descubrir y disfrutar con confianza». Eso ponía incluso después de que la dirección de la empresa comunicase a sus trabajadores el cierre y un ERE de extinción que afectará a más de 4.000 empleados de un total de 5.000, según fuentes sindicales. Además, la desaparición del grupo turístico dejará sin vacaciones a miles de personas que ya han pagado sus viajes.
Orizonia es uno de los principales conglomerados turísticos y en él se integran firmas de la potencia de Iberojet y Solplan, la aerolínea Orbest (que vuela desde Loiu a Tenerife y Lanzarote) y Vibo Viajes (antiguo Viajes Iberia).
La situación de la empresa era delicada desde hacía tiempo, pero desde diciembre estaba en un proceso de integración con Globalia que prometía encauzar el asunto. Sin embargo, la semana pasada la Comisión Nacional de la Competencia anunció la demora de la operación para analizarla a fondo. Eso provocó que Globalia reculase y, tras haber inyectado 15 millones, rechazase poner 25 más, que necesitaba Orizonia con urgencia para mantenerse.
El pasado viernes, el conglomerado turístico se acogió a la protección contra el concurso de acreedores. La incertidumbre sobre su futuro hizo que decenas de
turistas que se encontraban en México y República Dominicana tuviesen problemas para dejar sus hoteles, ya que les exigían el pago de sus habitaciones ante la posibilidad de que la mayorista no se hiciese cargo de las deudas. Finalmente, estas situaciones se acabaron solucionando por la vía diplomática.
Durante el fin de semana e incluso ayer mismo por la mañana la empresa llamaba a la calma. Sin embargo, a media tarde y tras una reunión de la dirección con los sindicatos, se hizo pública la peor noticia: mañana, la empresa presentará un concurso voluntario de acreedores con un ERE que afectará a más de 4.000 trabajadores, según fuentes sindicales. La firma, que desaparecerá, prevé que se mantengan solo parte de la aerolínea Orbest y alguna minorista, que pasarán a otras manos. Ahí podrían salvarse 500 ó 600 empleos.
Sin viaje a Punta Cana
La otra cara de esta quiebra es la de los clientes. No han trascendido cuántos perderán sus vacaciones, pero serán miles. «Me siento como los Alcántara», decía incrédulo Roberto, del barrio getxotarra de Las Arenas. «Para una vez que nos estiramos e íbamos a viajar los cinco miembros de la familia a Punta Cana, resulta que no sabemos lo que pasará. Hemos adelantado el 20% del dinero -1.500 euros- y no sabemos si nos lo devolverán». A su juicio, «es una vergüenza que ocurra esto; que se pueda ir al traste el principal operador turístico español sin que haya salido nada de información todavía». Este getxotarra no entiende que «haya miles de trabajadores afectados que se pueden ir a la calle y miles de personas que hemos adelantado parte o todo el viaje contratado».
Otro vecino de Sopelana se llevó una sorpresa mayúscula al comprobar que su viaje se había ido al traste. «Estaba muy contento porque compré el billete a buen precio, pero resulta que adelanté 400 euros y ahora no sé que pasará. Me toca esperar a que me devuelvan el dinero. Si es que me lo devuelven algún día...».