«A ver si de ésta cierran la discoteca, tenemos derecho al descanso», claman los vecinos

El local de General Concha ha pasado por distintas manos desde hace diez años y los residentes se confiesan «aburridos» de poner quejas: «Dormimos con tapones y pastillas»

A. H.BILBAO.
La Ertzaintza y las ambulancias, junto al local. ::                         L. CALABOR/
La Ertzaintza y las ambulancias, junto al local. :: L. CALABOR

«Somos gente mayor, tenemos más de 60 años, y hemos tirado la toalla. Yo me he tenido que ir de casa para descansar y vuelvo a Bilbao con temor. La Policía no puede contestar que no puede hacer nada». Yolanda fue hace unos diez años la impulsora de la asociación Abandozaharra, contraria a que se abriera una discoteca en la zona. Emprendieron entonces una lucha que ha terminado por vencerles. Mantuvieron reuniones con el entonces concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, y entregaron escritos con vídeos a la Ertzaintza, pero no consiguieron su propósito. «He llegado a bajar en bata de madrugada para decirles que estaban molestando», confiesa. Respecto a la última agresión, dice que «no me extraña, a ver si de ésta la cierran».

La discoteca, que ha tenido varios nombres, ha sido cerrada alguna vez de forma temporal por incumplir las ordenanzas. «Nos cansamos de pedir, dormimos con tapones y pastillas, algunos vecinos tenemos certificados médicos. El descanso, que es un derecho fundamental, no se está respetando», sostiene Yolanda. Se quejan del continuo bullicio, de gritos, música alta y «follones» siempre que la sala abre, sobre todo los jueves y fines de semana. Aseguran que la discoteca mantiene las puertas abiertas, algo que va en contra de la normativa, y que sus clientes están en la calle «escandalizando».

Una de las residentes en la quinta planta -el bloque tiene seis- siente el «bom-bom-bom» de la música desde la cama. Se trata de un edificio antiguo de madera, colindante con un callejón privado, y las vibraciones se sienten en el interior de las viviendas. El aforo del establecimiento supera las 400 personas y, «cuando sale toda la gente, en pleno centro de Bilbao, es una locura», protestan. Los afectados reclaman patrullas de Policía.

Por su parte, el área de Seguridad del Ayuntamiento se muestra dispuesta a «escuchar a los vecinos», aunque recuerda que no ha recibido una queja en los dos últimos años.

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