El concesionario de Ford en el barrio bilbaíno de Zorroza, conocido como Taramona por el apellido del dueño, se convirtió en la madrugada de ayer en objetivo de los cacos. Dos individuos empotraron un coche marcha atrás contra el portón del taller, reventaron la puerta y se colaron en el interior. Entre los dos delincuentes se llevaron a pulso la caja fuerte y sustrajeron también un ordenador portátil, teléfonos móviles y una cámara de fotos, entre otros objetos. Dejaron la oficina «revuelta».
El suceso se produjo entre las cuatro y media y las cinco. Un vecino de la calle Carretera Zorroza-Castrejana que vive en los pisos que hay encima del concesionario, justo en frente de la fábrica Flex, introducía su turismo en ese momento en el garaje y vio a un coche «rojo» que hacía «maniobras extrañas» sobre la acera. Después, escuchó un «ruido seco» y avisó a la Ertzaintza desde el propio garaje. No quería encontrarse con ellos.
«Tres minutos»
Apenas emplearon «tres minutos» en el asalto, explicó a este periódico Antxon Taramona, hijo del dueño del negocio. En el vídeo grabado por la cámara de seguridad, que ha sido remitido a la Ertzaintza para que lo incorpore a la investigación, se aprecia cómo los ladrones, vestidos uno de color oscuro y otro de claro, a cara descubierta, colisionan un vehículo marcha atrás contra el portón elevador del establecimiento y abren un boquete. Luego, «se les ve cómo recorren el taller hasta la oficina y después salen por donde han entrado».
Los dos intrusos se agachan para entrar en el taller, lleno de coches en reparación, y recorren las instalaciones en busca del botín. «Sabían a lo que iban porque la caja fuerte no está a la vista, habían estado aquí antes», sospecha Antxon. Entre los dos cargaron con la caja, en la que había «unos 1.000 euros, poco más, y algunos papeles. Se la llevaron a pulso, y pesará unos 200 kilos».
También se apoderaron del ordenador portátil, varios teléfonos móviles y la cámara fotográfica con la que los empleados del taller mecánico realizan las peritaciones. «Ha sido bastante faena, sobre todo por el tiempo que pierdes. A mediodía nos hemos tenido que quedar aquí porque había un agujero en la puerta», apuntó el joven. La Ertzaintza ha abierto una investigación para intentar dar con los autores del alunizaje. Especialistas de la Policía autonómica recogieron huellas por la mañana y los investigadores cuentan además con las imágenes de la cámara de seguridad para obtener nuevas pistas.
Este concesionario de Zorroza ya ha sido objeto de robos en alguna ocasión anterior, pero «nunca algo tan fuerte». Dispone de un sistema de videovigilancia y de una alarma antirrobo. A partir de ahora, sus propietarios se plantean también reforzar la seguridad con algún tope para evitar nuevos alunizajes, según explicó Josu, uno de los responsables del taller.