Así que la cantante se presentó de lo más sexy en el Staples Center de Los Ángeles, con un vestido de Anthony Vaccarello que dejaba una pierna y un hombro completamente al descubierto. «Como veis, leí vuestro mensaje», ironizó sobre el escenario, cuando entregó junto a Pitbull el premio al mejor cantante solista a Adele.
Junto a ella, Katy Perry también se saltó a la torera el código de vestimenta con un más que generoso escote. Quien sorprendió fue la siempre polémica Rihanna, que por una vez acató las normas y apareció enfundada en un espectacular vestido rojo de Azzedine Alaïa.



