Los vecinos pierden la paciencia por los ataques en los túneles de Lutxana

Exigen con una marcha un «paso en superficie ya», después de que una mujer sufriera el jueves otro intento de robo en el subterráneo

SERGIO LLAMASBARAKALDO.
La protesta complicó el tráfico en la calle Buen Pastor. /F. Gómez/
La protesta complicó el tráfico en la calle Buen Pastor. /F. Gómez

El último intento de agresión registrado en los túneles de Lutxana este jueves ha encendido la chispa de la protesta en Barakaldo. Asociaciones de mujeres, vecinos y hasta concejales del Ayuntamiento tomaron ayer la carretera que separa el barrio fabril del centro del municipio, lugar en el que se ubican los polémicos túneles considerados como el principal punto negro para la seguridad en la zona. Los vecinos marcharon tras una pancarta en la que exigían a la Diputación y al Ayuntamiento un «paso en superficie ya». La protesta, que secundaron unas 200 personas, tomó forma 24 horas después de que un vecino impidiera un robo en el propio pasadizo.

El suceso tuvo lugar el jueves, pasadas las siete de la tarde. Entonces una vecina fue asaltada por un hombre que pretendía hacerse con su dinero. La afectada se defendió con un paraguas y pidió auxilio, alertando a un viandante. Ayer esta persona, conocida como 'Txipi', relató que tuvo que plantar cara al agresor, aunque no llegaron a enfrentarse. Tras cruzar varias palabras, el atacante se dio a la fuga. «La pobre mujer se me agarró del susto que tenía hasta que llegó la Ertzaintza», recordó el hombre. Apenas tres horas después, la Policía autonómica detuvo a un varón, de 41 años, como sospechoso de este delito. Algunas fuentes apuntaban a que se trata de un vecino de Lutxana con problemas relacionados con la toxicomanía.

Tres patrullas de la Ertzaintza acudieron a la protesta de ayer, después de que los manifestantes cortaran la carretera sin permiso, lo que les supuso una sanción administrativa de 300 euros. Tras ser amonestados, los vecinos comenzaron a cruzar de un lado a otro de la carretera por un paso de cebra, ocasionando importantes retenciones. Finalmente, la Policía tuvo que regular el tráfico en la zona durante media hora.

«Lo importante es que hagan algo, porque parece que no van a actuar hasta que aquí se cometa un asesinato», se dolió una manifestante que reconoció haber sido víctima de una agresión en los túneles hace año y medio. «Fue un día a las cinco de la tarde y ya no me atrevo a pasar por allí. Ahora, cuando voy a Barakaldo, cojo el autobús», señaló.

La polémica también se vivió en el Ayuntamiento. Bildu, PP, PSE y el PNV reaccionaron ayer ante la alarma creada insistiendo en la necesidad de acuerdos interinstitucionales para alcanzar una solución. De hecho, el mismo día de la agresión las Juntas Generales aprobaban sus presupuestos, que incluyen una partida de 100.000 euros para instalar cámaras de seguridad en esta galería subterránea. El equipo de gobierno anunció que se reunirá con la Diputación para buscar un paso peatonal alternativo a los túneles.

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