No perdía un partido de Liga desde hace nueve meses, cuando cayó ante el Real Madrid en el Camp Nou y los blancos sentenciaron el título, pero ha sido llegar la primera derrota del campeonato 2012-2013 y el Barça también ha decidido quejarse de los árbitros. O al menos de expresar su malestar, algo que llevaba mucho tiempo sin hacer. Piqué se ha encargado de recordar que en 14 partidos que ha jugado en esta Liga ya le han mostrado cinco amarillas y una roja, la que le costó el sábado su expulsión en Anoeta, un campo maldito para los azulgrana. Y considera el central blaugrana que en ningún caso sus acciones han sido merecedoras de semejante castigo.
Tras ser amonestado en la primera parte, Tito Vilanova advirtió a Piqué en el descanso de que se anduviese con mucho cuidado. El técnico culé no se fiaba nada de Undiano Mallenco, un árbitro de gatillo fácil que, de un tiempo a esta parte, se está convirtiendo en uno de los más peligrosos de la categoría. «Le dije que a la primera falta que hiciese le iban a expulsar», reveló Tito, para quien «acciones como esa hubo 200 en el partido». «La falta de Piqué ha sido normal, y su expulsión, que ha sido injusta, ha condicionado el partido», apuntó, con mayor contundencia, Pedro, que resumió el sentir del vestuario. Al Barça no le acompañó la suerte en ataque y también hizo aguas en defensa, pero estima que Undiano Mallenco fue muy permisivo con la Real Sociedad y, sin embargo, se excedió con un castigo a Piqué que el equipo pagó poco después con el empate.
La consigna azulgrana, al igual que hizo el denunciado Di María como voz del vestuario del Madrid antes de recibir en la Copa al Valencia, está lanzada. Y tampoco es de extrañar. Y es que al equipo de Mourinho el papel de víctima de unos arbitrajes muy perjudiciales le vino de maravilla en el encuentro de Copa ante el Valencia. Muñiz Fernández, de hecho, resultó decisivo para que los merengues pusieran un pie y medio en las semifinales. El Barça tomó buena nota. Hasta el momento, la temporada había sido un paseo militar y no había necesitado de ayudas. El 2-2 ante el Málaga y la derrota en Anoeta, sin embargo, han cambiado las cosas y ha decidido presionar, aunque sea de una manera más suave y matizada que el Real Madrid, a los árbitros que van a dirigir en los próximos partidos. El primero de ellos es el valenciano Mateu Lahoz, encargado de dirigir el jueves en La Rosaleda un choque al límite.