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«El gas se extendió y no nos teníamos en pie»

suceso en una lonja

«El gas se extendió y no nos teníamos en pie»

Cuatro jóvenes, de entre 18 y 21 años, sufren una intoxicación leve tras inhalar monóxido de carbono del generador que utilizan en su lonja de Rekalde

20.01.13 - 02:13 -
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Lo que iba a ser una tranquila noche de viernes entre amigos a punto estuvo de convertirse en una tragedia. Cuatro jóvenes, de entre 18 y 21 años, acabaron «desfallecidos» después de inhalar altas dosis del monóxido de carbono que despedía el generador eléctrico de su lonja, ubicada en la tercera planta de la nueva Alhóndiga de Gaztelondo, en Rekalde. Así lo confirmó a EL CORREO uno de los afectados, que prefirió no dar su nombre.
Las víctimas, junto con otros dos amigos, habían decidido pasar la noche en el local. «Estábamos charlando, escuchando música y jugando a las cartas. En ningún momento pensamos que iba a suceder algo así. Todo pasó muy rápido», manifestó el joven. Hacía tan solo una semana que habían alquilado la lonja y estaban esperando que la compañía eléctrica «nos instalase la corriente». Mientras tanto, «para poder tener luz», decidieron «ir tirando con un generador eléctrico» que quedó allí tras el cierre del taller de troquelería que había ocupado antes el recinto. «Cada vez que lo poníamos hacía mucho ruido -explicó el chico-. Por eso decidimos meterlo en una cabina, dentro de la propia lonja». Como la noche era fría, cerraron las ventanas y la nula ventilación hizo el resto.
Los hechos se precipitaron sobre las 23 horas; los seis jóvenes eran incapaces de mantener el equilibrio al levantarse del sofá. «Nos sentíamos mareados, cansados, medio dormidos... El caso es que tampoco comentamos nada entre nosotros», dijo. Solo se percataron de que algo no iba bien cuando «vimos que no nos teníamos en pie. Íbamos de lado a lado, y yo, incluso, acabé vomitando del mareo que tenía», explicaba todavía con el susto en el cuerpo.
Afortunadamente, el escape no obró el mismo efecto sobre todos. Los dos jóvenes que mejor se encontraban sacaron a los otros cuatro del interior, al tiempo que avisaron al servicio de emergencias. Una ambulancia de la DYA y una UVI de Osakidetza trasladaron a los cuatro jóvenes más afectados al hospital de Cruces y al de Basurto. Un séptimo amigo de las víctimas, que apareció en el lugar de los hechos cuando se encontraban los sanitarios, también acercó a los otros dos chicos a un centro hospitalario para que les realizasen un reconocimiento.
Dados de alta
A lo largo del sábado las cuatro víctimas recibieron el alta. El joven que ayer habló con este periódico llegó a su casa a las seis de la mañana, momento en que informó a su madre de lo sucedido. «No quería preocuparla. Llegué al hospital a la una de la madrugada y no quería que se asustara. Además, ya me encontraba mejor», cuenta.
La puerta de la lonja permaneció cerrada durante casi todo el sábado. Las ventanas, abiertas de par en par, ventilaban el local, en el que aún se respiraba un fuerte olor a gas. El muchacho reconocía que, «por fortuna, no ha pasado nada», al tiempo que afirmaba rotundamente que «nunca más volveremos a usar un generador. Nos hemos llevado un buen susto».
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