Txikon y Juanjo San Sebastián buscarán la primera ascensión invernal al Laila Peak

La expedición partirá el viernes hacia Pakistán para hollar este estético y técnico 'seismil'

F. J. PÉREZBILBAO.
Txikon, ayer en Bilbao./
Txikon, ayer en Bilbao.

«Viejos rockeros y savia nueva en una expedición como las de antes a una montaña bella y seductora». Sebástián Álvaro definió con estas palabras la esencia del proyecto que el viernes iniciarán los bilbaínos Juanjo San Sebastián y Alex Txikon y los madrileños Ramón Portilla y José Manuel Fernández, junto al exdirector del programa 'Al filo de lo imposible': Escalar el Laila Peak, una majestuosa montaña de 6.096 metros situada en el corazón del Karakorum. Y hacerlo además en pleno invierno, algo que nadie ni tan siquiera ha intentado hasta ahora.

La expedición es un reconfortante ejercicio de colaboración entre la vieja guardia alpinística, representada en San Sebastián y Portilla, verdaderos pioneros del himalayismo español y cordada de referencia en los albores de 'Al Filo', y nuevos valores como son Alex Txikon y José Manuel Fernández. Se unen en busca de un objetivo de postín, el Laila Peak, un 'seismil' muy técnico y conocido como 'la montaña que dibujan los niños' por su estético e inconfundible perfil. Una cumbre, en todo caso, que pese a su 'modesta' altitud no tiene nada que envidiar en valor alpinístico a sus vecinos 'ochomiles'. Buena muestra de ello es que hasta ahora solo ha sido ascendido en tres ocasiones y Ramón Portilla es la quinta vez que lo intenta. «Que nadie piense que va a ser un trabajo sencillo», explicó Álvaro durante la presentación de la expedición. «Para empezar, creemos que el Laila Peak está mal cartografiado y que su cima ronda las 6.250 metros. Pero, además de su dificultad técnica, hay que tener en cuenta las adversas condiciones climatológicas que vamos a encontrar. Ayer mismo, la temperatura en el campo base era de 20 bajo cero, y en la cumbre, de -40º».

«Me he dejado seducir»

Para Juanjo San Sebastián, esta expedición supone su vuelta a la alta montaña tras casi diez años, que justifica con su habitual sentido del humor. «Soñaba con roca caliente, sol y seguros cercanos, pero me he dejado seducir por la perspectiva de volver a ver a mis viejos amigos baltís, la novedad del Karakorum en invierno, la soledad... Es un alpinismo del bonito, de cuando íbamos y estábamos solos en toda la cordillera y además es el reencuentro en la montaña con Ramón y 'Sebas'. Es un bonito 'revival' 30 años después, de nuestra primera expedición, allá por 1983 al K2».

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