Garitaonaindia abarrota Begoña

Bilbao le rinde una emotiva despedida en la basílica de Begoña, de la que fue rector desde 2006

ERLANTZ GUDEBILBAO.
Mario Iceta destacó el «talante acogedor» de Jesús Garitaonaindia y su labor al frente del templo que ayer le despidió. ::                         FOTOS: FERNANDO GÓMEZ/
Mario Iceta destacó el «talante acogedor» de Jesús Garitaonaindia y su labor al frente del templo que ayer le despidió. :: FOTOS: FERNANDO GÓMEZ

Bilbao rindió ayer una multitudinaria y emotiva despedida en la basílica de Begoña a Jesús Garitaonaindia, quien ha sido su rector desde 2006 y que falleció esta semana. Los asistentes al funeral, entre los que se contaban líderes jeltzales como el lehendakari Iñigo Urkullu, el diputado general, José Luis Bilbao, o el alcalde Iñaki Azkuna, coincidieron en elogiar su afabilidad y sencillez. El responsable del Gobierno foral afirmó haber perdido a «un amigo de hace muchos años», mientras Azkuna recordaba que le había tocado estar «a las duras y a las maduras» y destacaba sobre cualquier otra consideración «la pérdida de «una gran persona».

La familia de Garitaonaindia señaló ayer a quienes se acercaron a compartir su dolor que nadie se esperaba el fallecimiento. Su cuñado Iñaki Irigoien explica que el día de Año Nuevo acudió «ilusionado» al quirófano, aunque su organismo no se sobrepuso a la operación. «Era una intervención en apariencia sencilla -explicó-, que sorprendentemente se complicó». Sus dos hermanas y sus sobrinos, con quienes el finado mantenía una estrecha relación, trataban ayer de encajar lo ocurrido. «Venía mucho a casa -recuerdan- y esos desplazamientos hasta Deusto los solía hacer a pie. Le encantaba hacer deporte, en especial nadar».

Garitaonaindia fue un ferviente defensor de la tradición y el euskera «sin posicionamientos ideológicos». Irigoien, que presidió el colectivo vasco de dantzaris, evoca el decidido impulso que recibió el baile en la iglesia «y, en especial, la emotiva ezpatadantza en honor a la Virgen el 15 de agosto». Su trato cercano disparó la participación en la romería de Begoña, que ha pasado de reunir a 3.000 personas en 1997 a las 80.000 contabilizadas en la actualidad.

«Del mundo y con txapela»

La ceremonia estuvo presidida por Mario Iceta, obispo de Bilbao, quien confesó que, al cumplir 75 años, Garitaonaindia debía presentar su renuncia. Sin embargo, ya le había transmitido su deseo de seguir vinculado a la basílica. Su gran virtud, recordó el sacerdote, fue su «talante acogedor», lo que redundó en una mayor accesibilidad al templo, como ponían ayer de manifiesto las numerosas asociaciones e instituciones presentes en el funeral, al margen de su orientación.

José Luis Achótegui, párroco de Begoña y uno de los sacerdotes que ofició la ceremonia, recordó los años de seminario y los paseos por el río en compañía de Garitaonaindia. Durangueses ambos, el rector era, a su juicio, una persona abierta a todos «desde el apego a sus raíces. En síntesis, un ciudadano del mundo con txapela». También ensalzó su cercanía. En un viaje a Venezuela, de visita a una familiar que ejerce como religiosa, sustituyó a un sacerdote para que pudiese descansar. Hoy a las 12.30 horas recibirá el último adiós en la misa de salida programada en la iglesia de Santa Ana en Durango, donde fue bautizado.

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