Garitaonaindia en la memoria

La Hermandad de Begoña despide al rector del santuario, uno de sus principales valedores y «capaz siempre de llegar al corazón de la gente»

Garitaonaindia, el segundo por la derecha, rodeado por Azkuna, Blázquez e Iceta. /Juantxu Arranz/
Garitaonaindia, el segundo por la derecha, rodeado por Azkuna, Blázquez e Iceta. /Juantxu Arranz

Hacía 17 años que la Hermandad de Begoña trataba con Jesús Garitaonandia, primero como párroco y desde 2006 como rector del santuario. Será difícil para la cofradía encontrar un colaborador mejor en nuestro objetivo estatutario de fomentar la devoción a la Virgen de Begoña. Jesús era un hombre bueno y afable, que sabía llegar al corazón de la gente y que buscaba siempre el entendimiento y el acercamiento. Incluso si había alguna discrepancia inicial, siempre llegaba a la siguiente reunión con una opinión madurada y conciliadora. Esta virtud es de un valor incalculable, especialmente cuando se dirige un templo tan importante como la basílica de Begoña.

La evolución de Jesús Garitaonandia con la romería de Begoña fue admirable. Desde 1997, año en que la cofradía la organizó por vez primera y en que subieron a la basílica unos 3.000 fieles, hasta los últimos años, en que lo hacen más de 80.000 romeros, Jesús fue ampliando su reconocimiento expreso y público hacia la Hermandad de Begoña y haciendo cada vez más cálida su acogida a la romería. El gran paso adelante lo dio hace cinco años cuando nos invitó expresamente a que la romería, que sube desde el Arriaga por las Calzadas de Mallona hasta Begoña, entrara solemnemente en la basílica y a que la presidencia de la cofradía asistiera a la misa de nueve desde el presbiterio, junto con el Romero de Honor y las cofradías invitadas. Ese día Jesús Garitaonandia nos hizo un regalo y nos dio una alegría que no olvidaremos jamás.

Otro hito fundamental fue su entusiasta acogida a nuestro ofrecimiento de mantener abierta la basílica durante la noche del 14 al 15 de agosto y a las horas de comer para que ningún peregrino se encontrara cerrado el templo. El último día que le vimos fue el 3 de diciembre. Ese día la Hermandad de Begoña cumplía 65 años y nombraba Hermano Mayor Honorario a Ricardo Blázquez, tantos años obispo de Bilbao y amigo personal de Jesús. El abrazo que se dieron en la sacristía, en presencia del alcalde de Bilbao y de nuestro obispo, es uno de los momentos más hermosos de la historia de la Hermandad.

Querido Jesús: en nombre de la Hermandad de Begoña, te doy las gracias porque nos escuchaste, confiaste en nosotros, nos alentaste y nos dejaste ayudar a mantener abiertas las puertas del templo de la Amatxu para Bizkaia y para el mundo. Ha sido un privilegio trabajar a tu lado. Ahora que ya descansas en su seno, pídele a la Amatxu para que ilumine los pasos de la Hermandad, para que sepa continuar con tu trabajo de tantos años de la manera más grata a sus ojos. Y, sobre todo, ahora que sin tu presencia visible nos sentimos un poco huérfanos, pídele a la Amatxu su amorosa Bendición para la Hermandad de Begoña y para todos sus fieles hijos e hijas de Bizkaia. Hasta siempre.

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