Como si se tratase de una pausa en el tiempo. Un instante congelado a la espera de continuar su curso. Así fue la vuelta ayer a las aulas de los supervivientes de la matanza de Newtown. Solo el olor a paredes recién pintadas delataba que no se trataba de la Sandy Hook de siempre, la escuela que el pasado 14 de diciembre fue víctima de una matanza que segó la vida de veinte niños de entre 6 y 7 años y seis funcionarias del centro. Lápices de colores esparcidos sobre los antiguos escritorios, las pertenencias que quedaron sobre cada pupitre y los característicos afiches dibujaban el escenario para el regreso.
El colegio Chalk Hill, que cerró el año pasado en la vecina ciudad de Monroe, se ha convertido a partir de ahora en la 'Escuela primaria de Sandy Hook'. De ese modo se le ha bautizado tras una profunda remodelación en la que han participado en los últimos veinte días unas ochenta personas para convertirlo en un colegio «muy alegre», según explicó la responsable de los centros educativos de Newtown, Janet Robinson. El edificio, de dos plantas y situado a lo largo de un sinuoso camino arbolado en el que también se encuentra otra Primaria y una Secudaria, acogió ayer el emotivo reencuentro de los niños con sus profesores y demás compañeros.
«La escuela más segura»
«Creo que ahora mismo deber ser la escuela más segura de Estados Unidos», aseguró el portavoz de la Policía de Monroe, Keith White. Aunque no detalló qué medidas especiales se han adoptado, sí avanzó que los agentes evaluarán constantemente la seguridad del centro y detendrán «cada vehículo que entra en el campus». Las precauciones que se han adoptado en la nueva Sandy Hook coinciden con el aumento de los patrullajes y del número de efectivos frente a cada escuela de Newtown, todavía profundamente conmocionado por la tragedia que perpetró Adam Lanza, un joven de 20 años que mató a su madre minutos antes de desplazarse al que fue su antiguo colegio.
La masacre de Sandy Hook es la segunda más sangrienta en la historia de EE UU, solo por detrás de la de la Universidad de Virginia Tech en 2007, en la que murieron 32 personas más su asesino, un estudiante coreano que se suicidó, al igual que Lanza, tras cometer los crímenes.