Un mar de esfuerzos y más de cincuenta años. Esa es la distancia metafórica que ha debido recorrer España para organizar el Mundial de uno de sus deportes más agradecidos: el balonmano. Nunca se había celebrado en el territorio ibérico y la cita preparada para este 2013 ha supuesto un quebradero de cabeza y una ingente cantidad de voluntad desde que se aceptara la candidatura, en 2010.
En el camino, tres años de planificación, de retrasos de hasta siete meses y un sprint final de recortes presupuestarios. Y todo agravado con un fatídico acontecimiento: la tragedia del Madrid Arena en la que murieron cinco adolescentes indujo al Ayuntamiento a cerrar la instalación. En un año en el que se conocerá la anfitriona olímpica del año 2020 prescindir de la capital española como sede habría sido un paso atrás. Al fin y al cabo se celebrarán en España seis campeonatos de la máxima categoría en diferentes especialidades durante los próximos dos años y el primero no podía fallar.
Las instituciones forzaron la máquina, apremiaron a la organización encabezada por Juan de Dios Román y las amenazas de la Federación Internacional de Balonmano surtieron efecto. «2013 es el año del deporte español y es importante la imagen», reconoció Alejandro Blanco. El presidente del Comité Olímpico Español (COE) pareció aliviado en la presentación del Mundial, que se celebrará desde los próximos 11 al 28 de enero en Sevilla, Madrid, Guadalajara, Zaragoza, Granollers y Barcelona.
Amistosos previos
Finalmente los plazos se han cumplido aunque Juan de Dios Román, presidente de la Federación Española, avisó de que durante el torneo amistoso previo se verán en la Caja Mágica «errores propios de un test» en una instalación adecuada a toda velocidad. Del 4 al 6 de enero los de Valero Rivera se probarán contra Chile, Japón y Brasil es una sede preparada en 36 días.
No obstante, después de tantos obstáculos salvados y tanto empuje el sentimiento compartido por organizadores, técnicos y jugadores de la selección es compartido. «Es una ilusión tremenda. Deseamos que salga bien y queremos que se vea en la pista», señaló el capitán, Alberto Entrerríos. «Soñamos con que llegue este momento porque han sido muchos años jugando europeos y mundiales fuera de España y la gente no nos podía seguir», reconoció Joan Canellas. «Es una oportunidad muy buena para promocionar el balonmano. Es algo muy especial y un privilegio», apuntó Valero Rivera, miembro del equipo e hijo del seleccionador.
«Es algo nuevo y tenemos ilusión por llegar a la fase final de Barcelona, que es donde se jugará todo», completó el guardameta José Manuel Sierra. «Es el primer Mundial que se celebra en España y esperamos que en lugar de pagar la novatada consigamos el oro», terció el joven Ángel Montoro. Ellos encarnan el consecuente torrente de mensajes de esperanza después de una senda de dificultades.