El dirigente de Nuevas Generaciones del PP Ángel Carromero ingresó en la tarde de ayer en la cárcel de Segovia después de su traslado desde Cuba, donde el pasado mes de octubre fue sentenciado a cuatro años de cárcel por el accidente que costó la vida a los opositores Oswaldo Payá y Harold Cepero, y que le supuso una acusación de homicidio imprudente.
Varios diputados y miembros del PP dieron la bienvenida al preso en las redes sociales, entre ellos, la presidenta del partido en Madrid, Esperanza Aguirre, quien anunció su intención de visitarle ayer mismo en la prisión. Su objetivo se vio frustrado finalmente porque el reglamento penitenciario establece que ese tipo de visitas debe pedirlas el interno y aprobarlas el director del centro. No obstante, Aguirre acompañó a la madre del recluso hasta el penal y declaró que Carromero «no es un delincuente, aunque España haya tenido que aceptar la sentencia» para su regreso.
Cansando y emocionado
Carromero, de 27 años, llegó a mediodía al aeropuerto de Barajas en un vuelo regular de Air Europa, custodiado por agentes de Interpol. Con él viajaba otro español, que desde hace cuatro años cumplía condena en la isla caribeña por tráfico de drogas y que, al igual que el dirigente juvenil del PP, se ha beneficiado de un convenio bilateral entre los dos países que le permitirá continuar la sentencia en una prisión española. Carromero entró por el portón de la cárcel de Perogordo, en Segovia, sobre las 14.20 horas en un vehículo policial sin distintivos.
Fuentes del centro penitenciario explicaron a Efe que el interno llegó algo cansado y emocionado. Ocupará una celda individual y en las próximas horas será entrevistado por el jurista y el psicólogo de la cárcel. En función de sus dictámenes y de la documentación que le remita la Audiencia Nacional sobre la sentencia, la junta de tratamiento decidirá el jueves el grado penitenciario en el que será clasificado.
No obstante, su abogado, José María Viñals, mostró ayer, en una entrevista con la agencia Efe, su confianza en que Carromero obtenga el tercer grado «en una de las modalidades más benignas»; es decir, aquella que le evitaría incluso pernoctar en la prisión, sometido a vigilancia telemática. Viñals, quien dijo que el dirigente conservador ha pasado una «pesadilla» en Cuba, no descartó que se le pudiera conceder el indulto.
El letrado destacó que el Ministerio de Asuntos Exteriores y el cónsul español en La Habana han «estado muy bien» en sus gestiones y se felicitó por el desarrollo del proceso porque «lo fundamental también era que viniera cuanto antes».
Entre las personas que enviaron mensajes de bienvenida figura la viuda de Oswaldo Payá, quien recordó que «nosotros siempre exculpamos a Carromero» de la muerte del líder del Movimiento Cristiano de Liberación. El accidente ocurrió en julio pasado cuando el coche que conducía el dirigente del PP se salió de la carretera en las cercanías de la ciudad cubana de Bayamo. Como consecuencia del siniestro, Oswaldo Payá y Harold Cepero fallecieron, mientras el conductor y un cuarto ocupante del turismo, el sueco Jens Aron Modig, resultaron ilesos.