Los carnavales de 2013 se acercan a Bilbao marcados por los recortes presupuestarios y la distancia entre el Gabinete Azkuna y las comparsas. El Ayuntamiento ha decidido suspender el desfile oficial, una medida sin precedentes en los últimos años, debido a la drástica reducción de los recursos disponibles. Sí habrá concurso de disfraces y escenarios en la Gran Vía el sábado 9 de febrero, según se informó ayer en la Comisión de Fiestas. Algunas actividades, como el juicio a Farolín y Zarambolas, se organizarán conjuntamente con Bilboko Konpartsak, pero sigue sin haber acuerdo en el elemento más simbólico.
Las agrupaciones festivas no podrán hacer el pasacalles por la Gran Vía porque el Ayuntamiento lo considera incompatible con las actividades programadas en la zona «en horario familiar». Tendrán que buscar un recorrido alternativo como ha sido durante años Hurtado de Amezaga, una calle «secundaria» que plantea problemas de espacio. En la última edición decidieron no salir y solo se celebró el desfile oficial; todo apunta a que en 2013 ocurrirá justo al revés.
Ayer se esfumaron las expectativas de recuperar una marcha unitaria, que ya sonaron con fuerza el pasado año. Lo pidieron Bildu y el PSE -también un grupo de hosteleros y comerciantes del Casco Viejo-, pero PNV y PP pensaban que todavía no se daban las condiciones para superar el 'divorcio' de 2004. Aquel año se suspendió el desfile por la negativa de las comparsas a retirar fotos de presos de ETA de una de las carrozas.
Menos de la mitad
Esta vez se ha cancelado de antemano por los recortes presupuestarios, según informó la concejala de Fiestas, Itziar Urtasun, en la comisión. La partida reservada a los carnavales pasará de 265.000 euros en 2012 a 104.500, menos de la mitad. Este argumento no convenció a Bildu ni al PSE, que creen que la crisis se utiliza «como excusa». «No hay voluntad de superar los obstáculos», censuró Aitziber Ibaibarriaga, que destacó la disposición de las comparsas a «colaborar para ahorrar gastos. También se han ofrecido a cambiar el horario del desfile por la Gran Vía, pero la decisión ya estaba tomada».
En su opinión, el Gobierno municipal «relega a una parte fundamental de la ciudad e incumple lo que prometió el pasado año», cuando Urtasun abogó por un pasacalles conjunto en 2013. «No se puede confiar en la palabra que dan», zanjó. El portavoz del PSE, Alfonso Gil, considera «un despropósito» que continúe el conflicto «si ya hay un nuevo tiempo para todos. En ocho años los partidos perdemos y ganamos elecciones. Es tiempo suficiente para el perdón». Federiko Ezkerra «saldrá con las comparsas si desfilan», añadió.
Beatriz Marcos, del PP, no entró en este debate porque «no tiene sentido manifestarse sobre algo que no se va a hacer. La sensación que tengo es que Bilboko Konpartsak y el área de Fiestas vienen a la comisión a dar cuenta de lo que se va a hacer y nosotros no somos de uno ni de otro», precisó. En cuanto al recorte, quiere saber «los números que manejan. Lo fácil es pedir que se haga todo, pero a veces no se puede», concluye.