Jan Scheuemann, una mujer estadounidense que quedó tetrapléjica a causa de una enfermedad degenerativa, consigue mover con la mente un brazo robótico, hasta el punto de ser capaz de alimentarse con la única ayuda de este artilugio. Aunque no es la primera vez que las ondas cerebrales son capaces de transformarse primero en impulsos eléctricos y después en movimientos mecánicos, nunca hasta ahora se había conseguido un control tan preciso y natural de una prótesis. Este éxito científico se debe al uso de un novedoso algoritmo que reproduce el control mental de los movimientos y los traslada a un brazo robot de última generación.
Hace trece años, los médicos diagnosticaron a Jan Scheuermann, que actualmente tiene 53, una enfermedad degenerativa que afectaba a las neuronas del cerebelo, donde se controla la coordinación muscular y el equilibrio. Jan ya ha perdido totalmente la movilidad de su cuerpo por debajo del cuello. Pero con la ayuda de un brazo robótico desarrollado por la Universidad de Pittsburg (Pensilvania), que es capaz de controlar con el pensamiento, ha vuelto a mover objetos a voluntad.
Según explican los investigadores en el 'Lancet Medical Journal', la paciente tiene dos sensores implantados en el córtex cerebral, que contienen microelectrodos encargados de recoger la actividad cerebral de la corteza motora, la zona responsable de la planificación, control y ejecución de los movimientos voluntarios. Estas señales son enviadas a un procesador, que interpreta las señales y las traslada al brazo mecánico, encargado de ejecutar las acciones que se generan en el córtex.
A los dos días del implante, Jan ya era capaz de mover la prótesis robótica. Espoleada por el éxito, durante diez meses se entrenó «como una atleta», en palabras de la profesora Elizabeth Tyler- Kabara, hasta adquirir un gran dominio de su nueva extremidad. Los vídeos muestran a esta mujer cogiendo envases de comidas y bebidas y llevándolas a la boca con una coordinación, habilidad y rapidez de movimientos «casi similar» a la de cualquier persona normal.