La empresa vizcaína acusada de negociar con Irán niega su implicación en la trama

M. GOIKOETXEADURANGO.

La empresa vizcaína ONA Electroerosión desmintió ayer «rotundamente estar involucrada en ninguna trama de contrabando con Irán». La planta con sede en Durango quiso dejar claro a través de un comunicado que «es absolutamente ajena al programa nuclear de Irán, y que, en sus exportaciones, siempre ha cumplido escrupulosamente con los acuerdos internacionales». Una postura claramente discrepante de la información divulgada por la Agencia Tributaria en la que se implicaba a la compañía en un entramado de compra-venta ilegal de maquinaria con el país iraní.

El organismo dependiente del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas acusa a la empresa de enviar a Irán siete máquinas «destinadas a la fabricación de componentes para turbinas utilizadas en plantas de generación de energía». La firma defiende que se trata de piezas «estándar, sin ningún equipamiento especial, que lleva vendiendo desde 2005 en diferentes mercados y sectores industriales de Europa, Asia y América, siempre con las autorizaciones pertinentes en materia de exportación».

Los responsables de la firma, con 60 años de historia, advierten de que «exportan a todo el mundo, concretamente, el 80% de su producción sale fuera de España». Según su versión, ONA solicitó en 2009 dos permisos para «dos empresas iraníes clientes y esperó meses a la contestación de la Administración. Uno fue concedido y, por tanto, la máquina se exportó a Irán con autorización. El otro permiso no se concedió y, por tanto, no se realizó esa operación», por lo que las máquinas fueron «suministradas a otro cliente no iraní que realizó un pedido estándar cumpliendo la normativa nacional y comunitaria de aplicación», concluyeron.

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