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Gringo macho

CRÍTICA DE CINE

Gringo macho

01.11.12 - 02:06 -
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El inefable Mel Gibson interpreta en 'Vacaciones en el infierno' a un extraduro mercenario, un 'macho man' con pasta de la mafia que decide pasar unas vacaciones en México, con desastrosos resultados. Efectista premisa argumental que da paso a un tragicómico desfile de situaciones extremas y personajes estrafalarios, retratados por el ignoto realizador Adrian Grunberg, a lo que parece ayudante de dirección de Gibson en su superproducción 'Apocalypto' (2006). El punto fuerte del tinglado lo constituyen las secuencias que tienen lugar en una superpoblada cárcel azteca, donde al gringo en cuestión los internos le jugarán alguna que otra mala pasada.
Una escenografía a la brocha gorda, un ritmo de mil demonios y un sentido del humor inequívocamente americano, son las armas de las que se valen sus máximos responsables (tengamos en cuenta que Gibson es también productor y guionista de la película) para pintar un cuadro apocalítico -aunque sea en broma- de la nación mexicana, poblada por individuos inmorales, violencia galopante, corrupción institucional y tribus urbanas capaces de meterle a uno una bala entre ceja y ceja en menos que canta un mariachi.
El maltrato a la mujer y ciertos aspectos de la educación infantil ocupan asimismo un lugar preferente en el desarrollo del filme, salvado 'in extremis' por las malévolas dosis de ironía que se vierten de tanto en cuanto en relación con las brutales andanzas del yanqui protagonista. Es como si un guión lleno de agujeros -y algún que otro cráter lunar- intentara paliar los efectos de un protagonista destructor, que incluso deja espacio suficiente como para que de sus disparatadas peripecias se haga un 'remake'. Todo muy desmadrado, al tiempo que sobran secuencias pestilentes, flatulencias y tacos a tutiplén. Porque, a estas altura de la película, Mel Gibson ya debería saber que los excesos se pagan, no sólo en el ámbito personal, sino también haciendo cine, que es el supremo arte de la elipsis.
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