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CRÍTICA DE CINE

No sin mi hija

09.10.12 - 02:08 -
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Entraba dentro de lo imaginable, pero no por eso es menos decepcionante comprobar que Bryan Mills ha sido devorado por su propio mito. Cuatro años después del estreno de 'Venganza' (Pierre Morel, 2008), la asociación Besson & Megaton no ha encontrado la forma de afinar la maquinaria que colocó a un viejo vengador reumático en el podio de nuestros ejecutores preferidos (y aquí cabe una nueva reflexión sobre el encanto del medievalismo fascista que ya denunciara la crítica Pauline Kael en su estudio sobre el personaje de Harry el Sucio).
Con la democracia amenazada en todos sus frentes, una producción francesa es la embajadora de la política exterior de EE UU, ahora en Estambul, donde la familia Mills es presa de un clan albanés liderado por Rade Serbedzija. Por si la analogía no fuese evidente, el propio Serbedzija se encarga de caracterizar a su personaje inspirándose en el terrorista serbio al que dio vida en la primera temporada de '24' (2007), un objeto de culto del que Luc Besson y Robert Mark Kamen han exprimido el jugo de la relación paterno-filial que se establece entre Bryan (Jack Bauer) y Kim Mills (Kim).
A priori, Megaton dispone su artillería con el objetivo de repetir un modelo de éxito con vocación de franquicia, aunque lo haga sin penetrar en la intimidad del vengador con el tacto que lo hizo Morel en la antesala del primer capítulo, pero falla en su intento de aquilatar una fórmula que funciona mejor cuando los clichés son tan groseros que el espectador se siente libre de abrazarlos sin prejuicios. Si sumamos a lo anterior que la promiscuidad antiheroica de Liam Neeson ha anulado su capacidad para la sorpresa, obtenemos un producto regular (en su mediocridad), deudor de los escenarios cinéticos de la saga Bourne, pero de un inmovilismo narrativo tal que cada requiebro del guión nos conduce una y otra vez al mismo punto. Quizá lo apropiado sea volver a 'Venganza' o, mejor aún, reencontrarse con Charles Bronson y Paul Kersey en 'Yo soy la Justicia' (Michael Winner, 1974).
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