Fallece Anabella Domínguez, la esposa del alcalde de Bilbao

Mexicana de 66 años, inició una nueva vida en la capital vizcaína tras conocer a Iñaki Azkuna en París

TERESA ABAJO ,BILBAO.
Azkuna junto a su esposa, el día de su toma de posesión. ::                         L.A. GÓMEZ/
Azkuna junto a su esposa, el día de su toma de posesión. :: L.A. GÓMEZ

Anabella Domínguez, la esposa del alcalde de Bilbao, falleció en la madrugada de ayer tras una larga enfermedad. Su funeral se celebrará el próximo lunes, a las siete de la tarde, en la catedral de Santiago. Mexicana de 66 años, Domínguez inició una nueva vida en la capital vizcaína tras su matrimonio con Iñaki Azkuna, a quien conoció cuando estudiaba Filología Francesa en París.

Sus amigos dicen que llegó a sentirse como «una bilbaína de Chiapas», intensamente unida a la ciudad aunque siempre en un plano discreto. No era frecuente verla en el Ayuntamiento y el año pasado acudió por primera vez a la toma de posesión del alcalde, en su cuarto mandato. Un acto solemne en el que ella se mostró «orgullosa y emocionada» y recibió gestos de cariño de toda la Corporación. «Aquí vienen a trabajar y no me gusta interrumpir», comentaba en declaraciones a este periódico, atenta a las reacciones de su marido. «Es fuerte y me tengo que fijar bastante para notarle que está emocionado, pero hoy se lo veo en la mirada». También fue testigo de la ceremonia en la que Alain Juppé condecoró a Azkuna con la Legión de Honor de Francia, en enero de 2011.

Compaginó su vida familiar -el matrimonio tiene un hijo- con su trayectoria profesional, siempre ligada a las letras. Tras estudiar en Nueva York y en la Sorbona, completó su formación en la Universidad de Deusto y sacó una plaza por oposición en la biblioteca del Departamento de Sanidad del Gobierno vasco, donde trabajó durante años. Fue unos meses antes de su jubilación cuando le detectaron la enfermedad que ha acabado con su vida.

Fue también una de las pioneras de la asociación de empresarias y profesionales Mujer Siglo XXI, recuerda su actual presidenta, Magdalena Múgica. «Era una mujer muy querida, culta y entregada a los demás», describe. «Se implicó mucho en actividades culturales y humanitarias, siempre manteniéndose en un segundo plano. Había gente que ni siquiera sabía que era la mujer del alcalde». Una persona «discreta y buena que deja un vacío muy importante entre nosotras», destaca.

Siempre cuidó la relación con sus amigas. «Se preocupaba mucho por los demás y siempre sabía cuándo necesitabas su apoyo», evocaba ayer Maite Lastra, que compartió con ella sus gustos e inquietudes. Apasionada de la música y la literatura, desde Balzac a Carlos Fuentes o Juan Rulfo, era una gran aficionada a la ópera y seguía con interés la actualidad política y social de Hispanoamérica.

En el Arriaga

Una de sus últimas apariciones en actos públicos tuvo lugar en diciembre de 2011, durante la celebración del 25 aniversario de la reapertura del Teatro Arriaga con un concierto de la Orquesta Sinfónica. Acudió junto al alcalde y su prima Lucía, que viajó desde México para estar al lado de Anabella. También la acompañó en la toma de posesión de Azkuna, cuando ya estaba en tratamiento médico.

En 2008, Anabella Domínguez viajó con el alcalde cuando tuvo que ausentarse mes y medio para someterse a una operación. «Lo de Estados Unidos fue muy duro y esto también ha sido duro, pero me ha cuidado mucho», comentaba en el pleno de constitución del Ayuntamiento, dispuesta a «seguir luchando». Aquel día él agradeció públicamente el apoyo de su familia «en momentos difíciles» y ella reconoció que no se lo imaginaba «jubilado. No descansa lo suficiente y yo creo que a veces debería cortar, pero es imposible. Lo ha hecho toda la vida y, si es lo que le gusta, pues adelante».

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