El valenciano David Casino encabezaba la competición del lanzamiento de disco y las mujeres chinas se imponían una tras otra en las carreras, pero a las nueve y media de la noche de ayer, hora de Londres, Oscar Pistorius entró en el Estadio Olímpico para disputar su primera final en estos Juegos y las gradas se llenaron de flashes y aspavientos y la gente le aplaudió incluso cuando practicaba la salida de tacos.
Pero Alan Oliveira, un brasileño de 20 años crecido a la sombra de los precedentes creados por el sudafricano, cinco años mayor, le ganó el primer oro en el que competía, los 200 metros, con un tiempo de 21.45. Es una victoria que marca el benéfico fin del dominio en las carreras de velocidad del atletismo paralímpico de un corredor que cambió la percepción de su deporte y que batalló con éxito contra las autoridades para que le dejasen correr sin más entre los 'válidos'.
El atleta sudafricano había batido el récord mundial de la prueba con un tiempo de 21.30 en la clasificatoria del sábado, en la primera jornada en la historia de los Paralímpicos en la que 80.000 espectadores veían las competición en el estadio, como ocurrió de nuevo ayer. Su marca le hubiese dado la plata en los Juegos de Los Ángeles, en 1932. Su presentación en Londres como el atleta más reconocido de estos Juegos había sido matizada, sin embargo, por un irlandés.
Jason Smyth, que también ha competido en el atletismo absoluto, corrió los 100 m más rápido que nadie en la historia paralímpica, en un tiempo de 10.46. Smyth está catalogado como invidente T13, que es el grado intermedio de falta de visión de los tres reconocidos por los organizadores, y su tiempo quizás no le habría dado el bronce en Los Ángeles 1932. El alemán Arthur Jonath la ganó con 10.4, cuando los récords se redondeaban a la décima del cronómetro.
Peso
Con dos medallas en 100 y 200 en Atenas, con tres en Pekín, en 100, 200 y 400, con su participación en el Campeonato del Mundo absoluto y en los Juegos Olímpicos de julio en los 400 y en el relevo de la misma distancia, Pistorius sólo está por detrás de Usain Bolt en patrocinios e ingresos en el universo del atletismo, pero quizás serán estos los últimos Paralímpicos en los que su dominio sea inapelable en las tres pruebas.
Un joven británico que creció con ambición de emularle, Jonnie Peacock, ha sido más rápido que él este año en los 100 metros y dejó el récord del mundo en 10.85. Aunque Pistorius ha corrido más rápido, su tiempo no fue reconocido oficialmente. Y el sudafricano, que ha perdido peso para competir al máximo nivel en los 400 metros, reconoce que ha comenzado a correr los 100 metros en los últimos meses, porque ya no se considera un 'sprinter'.
Peacock es un T44, sufre la amputación de una pierna por debajo de la rodilla, y Pistorius un T43, con amputación de ambas piernas. Las dos categorías compiten juntas y en los 200 metros los atletas con doble amputación, como el brasileño Oliveira, tienen tiempos mejores.