Seis 'okupas' se enfrentan a 52.000 euros en multas por montar un gaztetxe en Plentzia

Ocuparon durante seis meses una propiedad privada junto a la Ermita del Cristo hasta que fueron desalojados por la Ertzaintza

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNAPLENTZIA.
El local está cerca de la ermita del Cristo de Plentzia, rehabilitada en 2006./ Archivo/
El local está cerca de la ermita del Cristo de Plentzia, rehabilitada en 2006./ Archivo

La ocupación de un local puede salir muy cara. Y si no que se lo pregunten a seis jóvenes residentes en Gorliz y Plentzia que tendrán que someterse a un juicio -para el que todavía no hay fecha de inicio-, en el que el fiscal y el titular del inmueble que utilizaron seis meses como gaztetxe, solicitan multas que en conjunto superarían los 52.000 euros.

En concreto, el Ministerio público reclama 12 euros por día a cada uno de los jóvenes identificados por la Ertzaintza como 'okupas', lo que supone un montante total de 2.196 euros por persona. Por su parte, la familia propietaria de la vivienda eleva su petición de indemnización a 36 euros por día, hasta sumar 6.558 euros en cada caso. En un comunicado, los denunciados no dudan en calificar ambas propuestas como «desproporcionadas» y un «auténtico castigo».

Desalojo policial

La vista se produce casi un año después del desalojo del 'Ermitatze Gaztetxea', ubicado en un antiguo edificio de titularidad privada ubicado junto a la Ermita del Cristo de Plentzia. Durante los seis meses que duró la ocupación, la 'Gazte Asanblada' local -formada por jóvenes de esta localidad costera y de Gorliz- reconvirtieron el lugar en un «proyecto político-social y cultural», según ellos mismos se encargaron de explicar.

Finalmente, agentes de la Policía autonómica, en cumplimiento de la orden de un juzgado de Getxo que estimó procedente la denuncia de «ocupación ilegal» que interpusieron los propietarios del inmueble, procedieron al desalojo sin que se registraran incidentes. Los ocupantes optaron por no plantar cara a la autoridad y llevarse sus pertenencias en un camión que el Ayuntamiento puso a su disposición. Operarios municipales, acompañados por policías locales, procedieron entonces a tapiar con ladrillos las puertas y ventanas para evitar que cualquier persona ajena volviera a acceder a su interior.

Después de este episodio, en la actualidad no existe un gaztetxe ni en Gorliz ni Plentzia, si bien la asamblea de jóvenes mantiene conversaciones con ambos consistorios para conseguir la cesión de algún local donde proseguir con sus actividades de una manera normalizada.

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