Bildu volvió a quedarse sola en las Juntas Generales de Gipuzkoa defendiendo la recogida de basura puerta a puerta como alternativa a la incineradora. Sólo recibió un tímido respaldo de Aralar. El resto, la mayoría formada por PNV, PSE y PP, recordó a la coalición que el sistema que promueve es sólo una forma de retirar la basura y que, como tal, no garantiza una solución integral al problema.
En esta ocasión, la cuestión de los residuos volvió a las Juntas por iniciativa del PNV. Los jeltzales presentaron una resolución con el fin de evitar que la Diputación de Gipuzkoa subvencione con su presupuesto el puerta a puerta. La propuesta jeltzale, que salió adelante con los votos del PSE y PP, propició que se reabriera el candente debate sobre qué hacer con los 350 millones de kilos de basura que los guipuzcoanos generan cada año. Jeltzales, socialistas y populares defienden el plan de residuos en vigor que, en síntesis, propone impulsar el reciclaje e incinerar la fracción de residuos que no pueda reutilizarse.
Bildu reiteró ayer su oposición a este planteamiento e Iñaki Azkarate lanzó dos puyas al PNV y PSE. A los primeros les dijo que el ayuntamiento vizcaíno de Berriz, con alcalde jeltzale, ha decidido implantar el puerta a puerta. A los segundos les recordó que la Federación Socialista Madrileña se había pronunciado a favor de este sistema y en contra de la incineración. El portavoz de Bildu añadió que los datos avalan la viabilidad de la recogida selectiva mediante la colocación de postes junto a los portales. «El puerta a puerta logra tasas de reciclaje que alcanzan el 90%. En Usurbil están ya en el 89%. Este sistema no lo ha inventado Bildu. Basta fijarse en Toronto, Bruselas, Manila, Milán... Si se ha logrado en esos lugares, ¿por qué no aquí?».
El PNV replicó a Bildu en su mismo terreno. «Ustedes no cuentan toda la verdad. En cada uno de los casos que citan obvian que además de la recogida puerta a puerta utilizan incineradoras. ¿O se creen que en Alemania, Holanda o Suecia, donde la incineración es una realidad indiscutible, se chupan el dedo?». El portavoz popular, José María Murguiondo, también se fijó en la UE para contestar a Azkarate. «Bildu engaña. Allí donde se ha implantado el puerta a puerta, ya sea Alemania, Suecia o Cataluña, también se incinera. Utilizan un sistema mixto». Los socialistas incidieron en la misma línea. «Bildu tiene un comportamiento visionario. No quieren admitir que existen unos límites para el reciclaje». Aralar, por su parte, concedió cierto respiro a la coalición abertzale, aunque con sordina, ya que en el partido existen divergencias. Rebeka Ubera admitió que un porcentaje de la basura «no desaparece, no existen varitas mágicas y hacen falta infraestructuras», aunque no precisó de qué tipo.
Prórroga del convenio
Hasta ahora, parte de esas infraestructuras las pone Bizkaia. Ayer mismo, el Consorcio de Residuos de Gipuzkoa (GHK) aprobó en su asamblea solicitar formalmente a la Diputación foral de ese territorio la prórroga del convenio que suscribieron hace cuatro años para la gestión de hasta 25.000 toneladas de residuos sólidos urbanos en vertederos vizcaínos. El presidente del GHK, Juan Carlos Alduntzin, considera que «no hay razones para que no se dé la prórroga», ya que plantearán a la institución vizcaína que su objetivo es disponer de infraestructuras propias en 2015 para gestionar todos los residuos que se recogen en Gipuzkoa.
El convenio contemplaba una prórroga de tres años, pero bajo la condición de que se construiría una incineradora. Por eso, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, ya ha manifestado en varias ocasiones sus recelos con respecto a la renovación del acuerdo.