El culebrón de Tabakalera vivió ayer una nueva vuelca de tuerca. El escenario, las Juntas Generales. El protagonista, el diputado general. Lo que iba a ser un respaldo al proyecto cultural por parte del Gobierno foral se convirtió en una nueva interrogante sobre el futuro. Martin Garitano, diputado general de Guipúzcoa, ratificó «el compromiso total» de la Diputación con el proyecto, pero añadió que éste «deberá readecuarse a la nueva situación económica» con un redimensionamiento. ¿Cómo? ¿Con qué cuantía? ¿Bajo qué criterios? «El director tendrá que ocuparse», repuso Garitano.
Otras cosas, al menos, quedaron más claras. Las obras de rehabiilitación del edificio avanzan y más de cien candidatos se han presentado al concurso convocado para cubrir la plaza de director general, vacante desde la dimisión de Joxean Muñoz. Garitano insistió en la importancia de ese nuevo puesto. «Será el nuevo director quien tendrá que adecuar el proyecto cultural ya existente» al tiempo de vacas flacas presupuestarias, reiteró en varias ocasiones.
En la comisión de Reglamento, Instituciones y Gobierno de las Juntas Generales volvieron a escenificarse ayer las numerosas dudas y escasas certezas que rodean ahora mismo un proyecto considerado en su día estratégico. Markel Olano, en representación del PNV, había pedido la comparecencia de Garitano. «Estamos muy preocupados por la falta de dinamismo y liderazgo de este proyecto» desde que Bildu se encuentra en el Gobierno de la Diputación de Gipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, comentó Olano.
Garitano, que en este momento ocupa la presidencia de Tabakalera, recordó que cuando su coalición accedió al Ejecutivo foral y municipal, Tabakalera se encontraba sin director y con los cimientos del edificio en una situación «delicada». Añadió que en la legislatura anterior ya se redimensionaron los planes, porque los costes de funcionamiento que se preveían eran «inasumibles».