La inquietud y la indignación social ante los recortes de las administraciones públicas, agravadas en las últimas semanas con la dura reforma laboral aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy, han dado lugar a los primeros brotes de tensión y violencia. Valencia, escenario desde el pasado miércoles de movilizaciones en contra de los ajustes en educación, vivió ayer una nueva jornada de enfrentamientos entre manifestantes y Policía, más intensos si cabe que los registrados la pasada semana y que han tenido como epicentro el instituto Lluís Vives.
El último balance policial conocido al cierre de esta edición cifraba en 25 el número de detenidos -cinco de ellos menores, que ya han quedado en libertad tras prestar declaración- y 16 heridos leves, de los que 11 eran agentes, en unos incidentes que se prolongaron más de tres horas. Las cargas policiales, los choques entre antidisturbios y jóvenes, el vuelco de contenedores y los cortes de tráfico obligaron a modificar las rutas de los autobuses públicos.
Los altercados de ayer tuvieron su origen en una concentración frente al instituto Lluís Vives convocada a las 14.45 horas a través de las redes sociales para protestar por los tijeretazos en educación y las actuaciones policiales de la pasada semana, que dejaron un saldo de 17 detenidos y 13 policías heridos. Tras diez minutos de sentada, unos trescientos estudiantes iniciaron una marcha hacia la plaza de España, cortando el tráfico al grito de 'Els lladres a presó i els diners a educació' ('Los ladrones a prisión y el dinero a educación'). En el trayecto se produjeron diversas cargas policiales e identificaciones.
Encierro en la universidad
Anoche, alrededor de doscientas personas permanecían concentradas frente al centro educativo, vigiladas por un cordón policial. Otros cuatrocientos estudiantes se encerraron por la tarde en la facultad de Geografía e Historia de la Universitat de Valencia, con el permiso de la decana, Elena Grau, y anoche decidieron en asamblea que no abandonarán las calles hasta que cese de su cargo la delegada del Gobierno en Valencia, Paula Sánchez de León, a la que responsabilizan de las «agresiones» policiales de los últimos días. Los jóvenes auguraban una semana «dura» de protestas y anunciaban su intención de extender la «revuelta» a otros centros.
La Policía argumentó que tuvo que usar la fuerza por la «agresividad» de los manifestantes, a quienes el jefe superior de Valencia, Antonio Moreno, se refirió ayer en una rueda de prensa como «el enemigo». Y como tales, no les iba a desvelar sus «fuerzas y debilidades», alegó para justificar su negativa a informar sobre el dispositivo desplegado. El mando policial añadió que «algunos creen que están en un juego, pero luego vienen las sorpresas y las lamentaciones».
Los partidos de izquierda, por su parte, criticaron la actuación policial por considerarla desproporcionada y pidieron explicaciones a la delegada del Gobierno, que niega que haya habido «represión». Entre los testigos de los hechos, el diputado de Equo-Compromís Joan Baldoví, que denunció haber sido golpeado por agentes.