Andoni Ortuzar insistió ayer en la crítica frontal del PNV al lehendakari, Patxi López. Entrevistado en el programa 'Ciudadanos en Punto' de Punto Radio, el líder de los jeltzales vizcaínos vaticinó una situación económica en Euskadi cercana a lo «insostenible» en primavera.
- ¿La guerra dialéctica entre PNV y PSE demuestra que estamos ya en campaña?
- Seguramente, sí. La máxima autoridad de un país tiene que tener un plus de responsabilidad y prudencia, y no lo está teniendo. López es cada vez menos lehendakari y cada vez más secretario general del PSE y candidato a lehendakari y supongo que a más cosas. Tiene más la cabeza en Madrid que en Euskadi. Para nosotros es doloroso lo que está pasando. La época de los gobiernos de coalición fue buena para el país y hoy el PSE ha dinamitado todos los puentes con el PNV. No hay manera de hablar con ellos. Están nerviosos porque saben que el ciclo de Patxi López se acaba.
- ¿Le aclaró algo la intervención de López en el Parlamento?
- Salí doblemente preocupado. Porque no contestó a ni una de las preguntas que le hicimos. Y por su tono, impropio de la más alta institución del país. Invirtió los papales de oposición y gobierno y nos empezó a preguntar qué hospital o qué escuela queríamos cerrar. El miedo fundado del PNV es que no se nos esté diciendo la verdad, que la situación sea la que nos tememos y que este Gobierno lo esté intentando tapar. El próximo Gobierno nada más levantar la persiana va a tener que pagar 800 millones en intereses y amortización de deuda.
- ¿Hay dinero en la caja o no?
- Hay una situación muy, muy complicada, que en marzo o abril va a rayar en la insostenibilidad. Pueden decir que hay 600 millones. Pero hay facturas en el cajón, las hay. Hay compromisos diferidos, planes plurianuales al ralentí, instrucciones a sociedades públicas para que devuelvan dinero a la caja central. Es fácil hacer ingeniería financiera.
- ¿Y por qué piensa usted que no nos dicen la verdad?
- Porque no es bonito. El día que saquen esos números será el símbolo del gran fracaso del cambio.
- ¿Hace autocrítica de la actitud de su partido? Uno de sus parlamentarios llamó «ignorante» al lehendakari.
- Había que estar allí. Yo me tuve que agarrar con las dos manos para no decir algo. Fue un espectáculo bochornoso. Hay que tener unos nervios de acero templado, y mire que el señor Gatzagaetxebarria los tiene, pero se sulfuró. Cinco minutos después pidió a la presidenta que retirara del diario de sesiones la expresión. Lo que quería decir es que el lehendakari ignoraba los datos. No hagamos culpable al mensajero. Mil millones menos de recaudación y 700 corresponden al Gobierno vasco. Con esa situación, el lehendakari no puede enzarzarse en peleas de salón en el Parlamento.
- ¿Su mano tendida es un gesto de cara a la galería?
- Le hemos dicho a López que sabemos poner al país por encima de nuestros intereses. Pero cada día es una ocurrencia. El Gobierno tiene mecanismos para poner en marcha impuestos especiales, en transporte, educación o sanidad, para superar la situación. Que lo hagan. Lo que sucede es que no quieren afrontar la impopularidad.
-¿Lo de la quiebra lo tenían preparado?
- Es difícil para las bases nacionalistas entender que colaboremos con Patxi López, que salvemos a un señor que entró diciendo lindezas como que iban a hacer el cambio a la democracia. Hay que preparar a la gente, decirle la verdad, la emergencia del país, decirle por qué a pesar de todos los pesares hay que tenderle la mano al Gobierno. Urkullu no habló de quiebra, lo que hizo fue poner en duda esa posibilidad. Y luego el Gobierno y la parte más recalcitrante del PSE se han agarrado a eso para hacer imposible un camino de responsabilidad y colaboración entre fuerzas políticas.
- ¿Su gente sí entendería que se acercaran al PP?
- Es difícil también. Venimos de una política de trincheras. Y la percepción de estos últimos tres años es que ha habido un intento de borrar del mapa político al PNV, de sacarnos de las instituciones a cualquier precio.
- ¿Es posible ese diálogo «técnico» con el Gobierno sobre armas y presos que reclama ETA?
- No es lo mismo diálogo técnico que negociación. No hay espacio para una negociación de ETA con nadie. Ahora bien, de alguna manera hay que destruir las armas y los explosivos, cerrar los zulos, los polvorines y los pisos francos. Hay que hablar de los presos. Esas conversaciones técnicas tienen que ser muy asépticas y discretas. Pueden jugar un papel los agentes internacionales. Y se tienen que sentar, por un lado, los que tienen que destruir los arsenales, y, por otro, alguien vinculado a los poderes públicos del Estado.
- ¿Dónde jugará el Athletic la final de Copa?
-Queremos que sea en Madrid. A los vizcaínos lo de 'tomar' Madrid nos pone.