Los tópicos como «sumar siempre es positivo» o «es un pasito más hacia delante», pierden fuerza cuando los empates se acumulan y superan incluso al número de victorias. Y esto es precisamente lo que le está ocurriendo al Eibar, que por sexta ocasión en lo que va de Liga no se apunta la victoria pese a adelantarse en el marcador. Es el segundo equipo, solo por detrás del Mirandés, que menos derrotas acumula (solo ha perdido tres partidos), pero los puntos que ha ido dejando escapar en esas citas en las que ha tomado la delantera comienzan a desangrar las opciones de un Eibar que podría estar disfrutando de un cómodo liderato de haber sabido proteger sus ventajas.
En los seis compromisos en los que marcó primero, en uno terminó siendo derrotado por el Alavés, y en las cinco restantes tuvo que resignarse a firmar las tablas. El primer empate se produjo en Aranda, donde el Eibar marcó en primero pero después no supo reaccionar al tanto logrado por el local Joaqui antes del descanso. Más o menos lo mismo ocurrió en Segovia. Espín anotó para los armeros mediada la primera parte, pero un penalti por mano en la segunda mitad neutralizó la ventaja azulgrana.
El goteo se ha acentuado en las últimas semanas, en las que el Eibar ha dejado de ganar tres partidos que parecía tener encarrilados. Justo después de comenzar a soñar con la posibilidad de poder dar caza incluso al Mirandés tras el buen triunfo logrado en casa de la Real B (1-2), los armeros se presentaron en Lezama dispuestos a vengar la dolorosa derrota de la primera jornada a manos del Bilbao Athletic.
El golazo de Bingen alimentó el optimismo de los numerosos seguidores armeros, pero un tanto de Valín en propia puerta imposibilitó que los eibarreses enlazaran un nuevo triunfo.
En la misma piedra
Pero es que una semana después, los de Mandiola volvieron a tropezar en la misma piedra. Después de todo lo que le había costado a Gabri estrenar su cuenta anotadora, una falta absurda propició que el canterano del Real Unión Arzamendi dejara al Eibar sin un triunfo en el descuento que ya creía suyo.
Mayor valor moral
Tres jornadas después, y cuando parecía que el conjunto azulgrana conjunto ya había conseguido memorizar la lección, como lo demostró ante el Alavés, llegó a Lemona y volvió a dejar vivo a su rival para que éste se revolviera y lograra evitar que los tres puntos se fuera para Eibar. En definitiva, 13 puntos difuminados, que le habrían situado con tres puntos más que el Mirandés y el camino hacia el play-off totalmente allanado.
La lectura es clara. Los empates tienen mayor valor moral que clasificatorio y el mejor ejemplo de ello se encuentra en el Guijuelo, su principal perseguidor en la tabla. El cuadro chacinero acumula ocho derrotas, cinco más que los azulgranas, pero suma un triunfo más que los eibarreses, por los cinco empates seguidos, lo que le ha llevado a la quinta plaza del grupo con solo tres puntos menos que los de Mandiola.
Con 10 victorias, el Eibar es el equipo que menos partidos ha ganado de entre los cinco primeros clasificados, lejos de las 14 obtenidas por Mirandés y Ponferradina, mientras que es el rey del empate, con 11 partidos igualados, por ocho de los burgaleses y tan solo cuatro de los bercianos.