Cuatro de la madrugada del pasado sábado. Agentes de la Ertzaintza se encuentran realizando en ese momento un control de velocidad en la BI-637 a su paso por Erandio, carretera más conocida como La Avanzada. El límite de velocidad en ese punto está fijado en 80 kilómetros por hora. De repente, el radar móvil salta. El dispositivo ha detectado a un vehículo circulando a 183 kilómetros por hora, más del doble del límite permitido.
Otra patrulla, avisada por sus compañeros, procede a parar al infractor, que es detenido por un delito contra la seguridad del tráfico. Se trata de un hombre de 56 años que, además, da positivo en la prueba de alcoholemia a la que es sometido. Concretamente, arroja una tasa de 0,68 miligramos de alcohol por litro de aire, también más del doble de lo autorizado, según informó ayer el Departamento vasco de Interior.
Apenas siete horas y media más tarde, a las 11.30 horas, otro individuo era arrestado por conducir a una velocidad excesiva. La infracción se produjo en la AP-8, a la altura del término municipal de Abadiño. El varón, que iba acompañado de su hijo menor de 14 años, circulaba a 151 kilómetros por hora en un tramo restringido a 60 por encontrarse en obras.
Ambos automovilistas, al superar en más de 80 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en vía interurbana, se enfrentan a la posibilidad de ser condenados a una pena de prisión de tres a seis meses, que podría sustituirse por una multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de entre 31 y 90 días. En cualquier circunstancia, tal y como establece el Código Penal, se les privará del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un periodo de entre uno y cuatro años.
El exceso de velocidad sigue siendo, con gran diferencia, el principal motivo por el que son impuestas multas en Euskadi. El pasado año se contabilizaron 124.000 denuncias por esta causa, el 65,3% del total, el pasado año. Según datos del Gobierno vasco, 92.167 fueron captadas por alguno de los 19 radares fijos que existen en los tres territorios, 26.834 por dispositivos móviles, y el resto por el radar del tramo activado en junio en la N-1, entre las localidades guipuzcoanas de Ordizia e Irura.
Sin carné y ebrio en Galdakao
Tras la velocidad, la segunda causa de infracción es el consumo de alcohol al volante. Sin ir más lejos, el mismo sábado, al margen del conductor cazado en La Avanzada, la Policía autonómica detuvo a otras tres personas por dar positivo en Abadiño, Bilbao y Galdakao. En esta última localidad, el arrestado, que tenía el permiso de conducción retirado temporalmente por una orden judicial, se vio implicado en un accidente en el que afortunadamente no hubo que lamentar daños personales. Otros dos conductores fueron detenidos ayer en Gernika y Getxo por alcoholemia.
En Gipuzkoa, el número de infractores por este motivo durante el fin de semana ascendió a diez, mientras que en Álava se limitó a uno, en el casco urbano de Vitoria.