El padre y el hijo fallecidos en Orduña murieron «por causas naturales»

Al más joven, de 44 años, le sobrevino la muerte unas diez horas antes que al anciano, de 84, que sufría una grave enfermedad

AINHOA DE LAS HERASBILBAO.
Vivienda en la que fueron hallados muertos un padre y su hijo, en Orduña. / Luis Calabor/
Vivienda en la que fueron hallados muertos un padre y su hijo, en Orduña. / Luis Calabor

Antonio de la Viuda, de 84 años, y su hijo, José Antonio, 'Toñín', de 44, padre e hijo fallecidos en extrañas circunstancias en su casa de Orduña a principios de esta semana, murieron «por causas naturales», según indican fuentes cercanas al caso. El progenitor sufría un cáncer de estómago en fase terminal y llevaba un tiempo sin salir de casa. Sin embargo, fue el hijo el primero en morir - unas diez horas antes que el anciano-, según los resultados de las autopsias.

Una hija y hermana de los finados, Manoli, que les visitaba cada semana desde el cercano municipio burgalés en el que reside - Villalba de Losa, situado a unos 16 kilómetros de Orduña- encontró los cadáveres en sus respectivas camas el pasado martes. El estado de los cuerpos cuando fueron localizados indicaba que las defunciones habían sido recientes. Toñín fue visto en el pueblo comprando tabaco tres días antes.

Ni estufa ni hipotermia

Desde el primer momento, el Departamento de Interior dejó claro que los cuerpos no presentaban signos de violencia. La casualidad de que los dos hombres aparecieran sin vida al mismo tiempo llevó a los vecinos de Orduña, conmocionados por el suceso, a aventurar que el origen podría haber estado en la mala combustión de alguna estufa de butano. Sin embargo, las autopsias han descartado la defunción por inhalación de monóxido de carbono. Además, la calefacción que teníanen casa era eléctrica. Tampoco se hallaron en los cadáveres signos de una posible hipotermia. Conocidos como 'Los Pitisoles', padre e hijo vivían en una casona que presentaba estado de ruina. Algunas ventanas del inmueble estaban rotas.

Los últimos años de sus respectivas vidas no fueron fáciles. Cinco antes de morir, un incendio destruyó su anterior vivienda, en la calle Santa Clara, y tuvieron que buscar un nuevo techo. Por esa época, falleció la mujer y madre de Antonio y Toñín. Antonio de la Viuda, para el que la familia andaba buscando una residencia, estaba jubilado y cobraba una pensión, con la que vivían él y su hijo. 'Toñín' estaba en paro. Sus familiares en Villalba les habían pedido que se trasladaran allí con ellos, pero prefirieron seguir juntos, hasta el fin de sus vidas, en Orduña.

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