El impacto del 'catastrazo' en Llodio tiene especialmente preocupados a los comerciantes por la carga económica añadida que supondrá para ellos hacer frente a un incremento del impuesto, que ya calificaron en su día como «inoportuno y excesivo».
Para paliar los efectos de la subida en el sector comercial, muy afectado por la crisis económica, la asociación de comerciantes, Apill, ha reclamado al Ayuntamiento que «solicite a la Diputación una revisión de la ponencia de valores». La petición se realiza tras los contactos mantenidos con técnicos forales y municipales y con otros municipios. En consecuencia, «proponemos un ajuste que minore la base imponible de partida para las lonjas comerciales, tal y como se realizó en la ponencia de valores de Amurrio en 2009».
Los comerciantes llodianos explicaron ayer el estudio aprobado para Llodio por la Diputación alavesa, que establece el metro cuadrado comercial en el centro de Llodio «entre 1.500 y 2.000 euros, mientras que en Amurrio el valor del metro en la zona centro oscila entre 520 y 625 euros. Es una diferencia muy importante», explicó Claudio Pérez, gerente de la asociación llodiana. La diferente valoración entre las dos localidades es todavía más sangrante si cabe porque «el precio de mercado de una lonja comercial en el centro de Amurrio y de Llodio es muy similar».
Para calcular el impuesto que pagan las lonjas comerciales de la zona centro de Amurrio, se toma como referencia el valor de los pisos situados en la misma área y se les aplica una bonificación especial. Esta mejora se realiza, según los comerciantes llodianos, porque «el Ayuntamiento de Amurrio solicitó a la Diputación en 2009, cuando se revisó el catastro, la incorporación de un índice corrector que minorase el efecto de la subida. Una apuesta real por el comercio y servicios urbanos».
Participación
Los comerciantes llodianos han reclamado «participar en la comisión técnica del IBI». El grupo, integrado por representantes de todos los grupos municipales, se tendrá que reunir a lo largo de este mes para definir el tipo de gravamen que se aplicará a los nuevos valores catastrales. Ahora, el tipo es del 0,3%, pero con esa cifra la mayor parte de los recibos se duplican. Así que el pleno decidió en enero minorar el tipo impositivo. Sin embargo, todavía se tiene que definir el tipo exacto que se aplicará y decidir cuáles son las bonificaciones para las familias con menos recursos. Apill mostró su satisfacción por la decisión de minimizar el impacto del IBI para las familias, pero también reclamó que se aplique el mismo criterio a las pequeñas empresas llodianas. Al tratarse de un gravamen que tiene que decidir el ayuntamiento, esa capacidad «puede ser utilizada para paliar en parte los efectos de la crisis» en el sector comercial, «vertebrador y generador de vida y de empleo».
La asociación, como representante de los pequeños empresarios locales, hizo un llamamiento especial por «la delicadísima situación del comercio, la hostelería y los servicios de Laudio ante la complicada situación socio-económica». Así, creen que existen mecanismos legales para reconducir esta situación, por lo que «se deberían de poner en marcha cuanto antes».