La huelga convocada ayer por los sindicatos ELA, LAB y STEE- EILAS en contra de los recortes en el sector público empeoró las frecuencias de todos los operadores ferroviarios del territorio y colapsó los accesos a Bilbao. En general, las movilizaciones de hasta ocho horas supusieron una importante reducción de la oferta de unidades y el temor a los retrasos que se prometían en los medios de transporte público, que amenazaban con complicar el viaje al trabajo de miles de personas, provocó que los ciudadanos apostaran más por el vehículo privado.
Esa fue la causa de que el tráfico aumentase de manera considerable a primera hora de la mañana. Entre las 7 y las 8, el Consistorio de Bilbao registró la entrada de 7.824 coches, un 54% más que a la misma hora del miércoles. Entre las 8 y las 9, otros 11.700 conductores accedieron a la capital, cerca de un 30% más que la jornada anterior. Las cifras fueron aumentando conforme avanzaba la mañana, y hacia las 13.00 horas, ya eran 67.640 coches los que habían irrumpido en la villa, un 15% más que el miércoles. El número de viajeros que optaron por el transporte público fue menor, lo que suavizó la incidencia del paro.
Además de en Metro Bilbao -donde ELA, LAB, UGT, CIM y ESK convocaban el décimo paro desde noviembre entre las 7.30 y 9.30 y las 15.30 y 19.30 horas-, a las protestas se sumaron el resto de ferrocarriles del territorio. Las líneas de Euskotren entre Bilbao y Bermeo, San Sebastián y Lezama, el funicular de La Reineta, la lanzadera al hospital de Usansolo y al parque tecnológico de Zamudio, once líneas de Bizkaibus operadas por este organismo dependiente del Gobierno vasco y el tranvía bilbaíno funcionaron a medio gas entre las 6.30 y las 10.30 y las 17.30 y 19.30, segmento horario durante el que se desarrollaron las huelgas. Renfe también registró movilizaciones de 11 a 19 horas y Feve, de 10.30 a 18.30, aunque con menor afección.
El suburbano registró las mayores aglomeraciones en hora punta, aunque la circulación de trenes llegó al 50% y al 70% de lo que es habitual en jornadas ordinarias durante algunos momentos de la huelga. Ello no evitó que los usuarios tuvieran que soportar largas esperas a la intemperie a cero grados de temperatura. La hora más crítica fue sobre las ocho de la mañana. Decenas de usuarios dejaron pasar de largo trenes «donde no cabía ni un alfiler». Incluso los viajeros se bajaron antes de tiempo de varias unidades por culpa del hacinamiento, según testigos.
Los sindicatos cifraron el seguimiento en «un 85%, sin contar los servicios mínimos». La dirección aseguró que la huelga fue secundada por 186 personas -98 por la mañana , 78 por la tarde y otras 10 en cursos de formación-, lo que supone el 25% de una plantilla que llega a las 740 personas. LAB denunció que Metro Bilbao dispuso ocho servicios adicionales entre las 9 y las 9.30 para garantizar el 100% del servicio al finalizar el paro. «Con estas medidas no hacen sino imponer la realización de servicios superiores al 30%».
«Seguimiento total»
ELA, por su parte, calificó de «total» el seguimiento en Euskotren, donde el paro se desarrolló de 6. 30 a 10.30 y de 17.30 a 21.30. «Sólo han circulado servicios mínimos en tranvías y en ferrocarriles, mientras que en carreteras el respaldo ha sido algo menor», explicaba Txema Negro, delegado en Euskotren. Por ejemplo, en el tranvía la frecuencia aproximada fue de media hora en ambos sentidos. La huelga también complicó la vuelta a casa a los clientes de las líneas de Bizkaibus que operaba Euskotren desde la Universidad de Leioa hasta la Margen Izquierda, mientras que las frecuencias en la Margen Derecha se vieron reducidas.
El operador afirmó que se prestó el 50% del servicio habitual, contando el 30% de mínimos. El menor apoyo a la convocatoria permitió que alcanzase «el 94% en las lanzaderas, y el 49% en las once líneas que operan dentro de Bizkaibus». En el funicular de La Reineta se operó sólo el 33%, y el 38% en el tranvía bilbaíno. Prácticamente, funcionaron con los mínimos.
Según la empresa, circularon el 43% de los trenes que suelen hacerlo por Bizkaia. Un dato ilustra a la perfección el escenario: durante las cuatro horas matutinas de paro, transitaron 54 unidades, 14 de los 47 tranvías y 89 de los 152 autobuses asignados a esa franja.
En Renfe Cercanías, Fomento fijó mínimos del 75% en horas punta, y del 50% en el resto. 65 trenes dejaron de circular entre Bilbao y Muskiz, Santurtzi y Orduña. De los 232 trabajadores a quienes correspondía operar, sólo 5 se sumaron al paro. La empresa calculó que la afección fue del 2,16%. Mientras, la huelga afectó a la línea de Feve entre la capital vizcaína y Balmaseda entre las 10.30 y las 18.30 horas, cuando sólo 11 trenes unieron la villa y la localidad encartada. El 7.37% de la plantilla a la que le correspondía trabajar secundó el paro.