3.267 niños y adolescentes marcaron en 2011 el teléfono del menor en busca de orientación y apoyo ante situaciones complejas. La Consejería de Servicios Sociales ofreció ayer estos datos ante un aumento del 12% de las llamadas respecto a 2010, año en el que se inició este programa en La Rioja bajo el teléfono 900 20 20 10.
La mayoría de las llamadas, el 97%, se trata de «alguien que necesita comunicarse, sin que haya un problema grave de trasfondo», explicó el consejero José Ignacio Nieto. En esos casos los orientadores realizan una labor de contención emocional, aportan información o responden ante llamadas que se quedan mudas.
El 3% restante, es decir, 98 casos, precisaron una asistencia más especializada. En ocasiones se necesita dar respuesta a casos de agresiones físicas, tentativas de suicidio, acoso por Internet o casos de desórdenes alimenticios, como la anorexia o la bulimia. «Entonces se disparan todos los mecanismos de alerta. Son situaciones que requieren una actuación urgente, acompañada de otros servicios», explicó Nieto.
Llamadas de urgencia
De estas 98 llamadas, el 50% fueron atendidas por el equipo de psicólogos, el 22% requirieron de una intervención psicológica, jurídica y social, y el resto algunas de las anteriores combinadas. Solo en 7 casos fue necesario informar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, que en uno de los casos culminó con la detención de una persona.
La violencia o las agresiones estuvieron detrás de 4 de cada 10 llamadas, un 17% más que en 2010. Entre otras causas se encuentran dificultades de relación (19%), problemas sentimentales (14%) y consultas sobre sexualidad (7,2%).
¿Quién llama? Los datos del menor son confidenciales. El teléfono, que funciona las 24 horas, «ha hecho que salgan a la luz situaciones de desamparo que son atendidas con una gran profesionalidad». La mayoría de los menores que llaman coincide con un perfil femenino -en 8 de cada 10 llamadas-, con un margen de edad de entre los 12 y los 17 años y con llamadas de una duración media de 10 a 20 minutos.
El 80% de las llamadas se enmarcan en una gravedad baja-media, frente a un 20% de gravedad elevada, entre las que se encuentran aquellas que presentan un nivel de urgencia alto con una intervención inmediata, como los intentos de suicidio o las detenciones ante una fuga. Los meses de mayor intensidad de llamadas al teléfono del menor se registraron en abril y junio, con 507 y 530 llamadas respectivamente.
«Sabemos que hay un problema y estamos intentando resolverlo lo antes posible, aunque lo que nos gustaría es que no hubiera tantas llamadas», señaló el consejero, que afirmó que en comparación con otras comunidades, La Rioja se mantiene en porcentajes similares.
La Fundación ANAR, que gestiona el servicio, también registró 84 llamadas de adultos. La violencia contra el menor es la causante de un 39,3% de las llamadas, un 13% más que en 2010. También es frecuente solicitar información jurídica en casos de acoso escolar.