El portavoz del Grupo Municipal Socialista, David García, y la también edil del grupo, Cristina Cabañas, habían convocado ayer a los medios de comunicación para reprochar al alcalde, Javier Pagola, y su equipo de gobierno las críticas vertidas contra el anterior Gobierno central de Rodríguez Zapatero y, por añadidura, a su delegado en La Rioja, José Antonio Ulecia. Pero a preguntas de los periodistas hicieron saber su malestar por la decisión tomada por Pagola de desalojarles del pequeño despacho que venía sirviendo como sede del grupo socialista en la Casa Consistorial, para habilitarles otro en el edificio de oficinas que el Consistorio tiene en la calle Teatro.
García recordaba al respecto que, en un principio fueron desalojados de un primer despacho en la planta baja del Ayuntamiento, para pasar a ocupar otra habitación «durante un tiempo, porque el edificio se iba a remodelar y que luego volveríamos al mismo». Pero, lejos de volver al antiguo despacho cuando se acabó la remodelación, «nos siguieron dejando en esa habitación de cuatro metros cuadrados, para nosotros y los dos ediles de la CIC, que no nos gustaba pero nos conformamos y seguimos allí».
Según relataba el portavoz socialista, al llegar esta nueva legislatura, «no se conformaron con tener la mayoría absoluta, sino que, al parecer, nos quieren extirpar como ya dijo en cierta ocasión el portavoz del PP, Luis Martínez-Portillo, quien afirmó que nosotros éramos un cáncer muy difícil de extirpar, aunque parece ser que nos quieren extirpar definitivamente».
Los socialistas se quejan de esta nueva ubicación porque «si nosotros tenemos que hacer alguna consulta con algún técnico municipal, éstos están todos en la Casa Consistorial, por lo que tendríamos que ir hasta allí, lo mismo que si tenemos que hacer alguna consulta de documentación, con el inconveniente en este caso de que hay documentos que no pueden sacarse de las dependencias del Ayuntamiento», y además, consideran que al estar en otro edificio puede resultar un inconveniente para los vecinos que quieran hacerles alguna consulta tras realizar trámites en el edificio principal, «porque a la gente le resultaba más fácil acercarse hasta nuestro despacho estando en el mismo edificio».
Según García, en las últimas semanas, «no solo nos quitaron el teléfono del despacho, sino que nos dieron un ultimátum diciéndonos que si no nos íbamos, nos retirarían nuestras cosas de allí».