«La Junta cumple con todos sus compromisos, eso está claro». Baudilio Fernández-Mardomingo, delegado territorial en Burgos, respondió ayer a las manifestaciones realizadas por el alcalde Fernando Campo en relación a las cuantías que la administración regional tiene pendientes de pagar, y que no solo están ligadas a distintos pactos institucionales, también se adeudan 148.000 euros en impuestos y tasas de seis de sus instalaciones en la ciudad, entre ellas el propio centro administrativo de la calle La Estación. «En un plazo relativamente breve quedarán subsanados» los impagos aseveró ayer el representante del Gobierno autónomo.
La transferencia de calado más inminente será la vinculada con el Fondo de Cooperación Local y el Pacto Local. «Dentro del primer trimestre de este año el de Miranda y el resto de ayuntamientos, porque debemos a todos, cobrarán lo referente al fondo local», aseguró.
Si se mantiene el plazo, a finales de marzo el Ayuntamiento dispondría de 1,2 millones de euros en sus cuentas por esta vía de financiación. Hay que recordar que proyectos como la reurbanización de La Charca, que en su primera fase se lleva 520.496 euros -las obras ya están en marcha y en breve se contratará la segunda y última parte del proyecto por otros 200.000 más-, así como la construcción de un aparcamiento junto al Polideportivo de Anduva con capacidad para 70 vehículos (costaría 215.000 euros), estuvieron en un primer momento condicionados a las aportaciones de Valladolid por este concepto.
Para gastos ordinarios
La inyección del pacto local contempla una partida específica de dinero vía transferencias corrientes, cuyo principal destino es el de enjugar el gasto ordinario, y también mediante transferencias de capital. A mediados del pasado año tendrían que haberse percibido por el primero de los conceptos 485.000 euros; por el segundo, 792.725. ¿El total? los 1,2 millones de euros citados. «Se va a pagar íntegro todo lo que se debe, al Ayuntamiento de Miranda y a todos los demás, dentro de estos primeros tres meses o como máximo dilatándolo 10 ó 15 días, hacia el mes de abril», reiteró Fernández-Mardomingo.
El otro gran bloque -quizás el que ha generado una mayor polémica- es el relacionado con los trabajos de rehabilitación del Teatro Salón Apolo. La administración regional no ha hecho frente a su 30% de abono en ninguna de las 14 certificaciones de obra emitidas por la constructora Copcisa en año y medio. Se ha adelantado a cargo de las arcas municipales. Tal y como reflejó ayer este periódico, 729.050,16 euros sumaría el total del 40% que comparten Ayuntamiento y Junta. Madrid, que tiene comprometido el 60% del coste total de la recuperación ha pagado ya más de un millón de euros. El recálculo de las cantidades arrojaría 546.787 euros pendientes de ser abonados a la sede de la plaza de España desde la capital.
Fernández-Mardomingo asegura que el pasado miércoles mantuvo una reunión con el consejero de Fomento, Antonio Silván, en la que se trató, entre otros asuntos, el convenio del Apolo. «Seguimos manteniendo el compromiso y se va a apagar en un plazo relativamente breve», dijo.
A la hora de referirse a las razones de esa demora y si ésta puede justificarse en la falta de una comunicación fluida entre los dos gobiernos, se limitó a plantear que «la única referencia que tengo de ese tema, y me pilla de refilón, por yo no estaba aún en el cargo, es que no se habían presentado las certificaciones. Entiendo -añadió- que las certificaciones están ya. Se presentaron en una época tardía con lo cual no entraron en los pagos del año pasado».
Respecto a la deuda de algo más de 148.000 euros en recibos del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y tasa de suministro de agua -generada en la subdelegación de la Junta, los dos centros de salud, el Hospital Comarcal Santiago Apóstol, el Centro de Día de la calle San Agustín y la Residencia Mixta de mayores-, el portavoz en Burgos hizo referencia a un problema de tipo administrativo. Asumió que, efectivamente, «no se ha hecho frente a los pagos de 2011» (aunque en el caso del agua de la sede regional la deuda arranca en 2010).
Explicó, en este sentido, que «no tenemos el presupuesto hasta finales de febrero. Aunque hoy quisiéramos pagar no podríamos hacerlo porque no está cargado el presupuesto». Y es esa misma razón la que justificaría el resto de los retrasos, viene a decir. De todos modos, recalca que «por supuesto, son compromisos, son deudas nuestras, que tenemos que cumplir y que se van solventar a la mayor brevedad posible».