«Destrozada». Así definen su estado de ánimo los amigos de Manoli, la mujer que el lunes por la tarde encontró a su padre y a su hermano sin vida en la casa donde residían en Orduña. Vecina del municipio burgalés de Villalba de Losa desde hace «más de 25 años», como cada primer día de la semana -cuando libra en la carnicería de Quincoces en la que trabaja- se desplazó a la ciudad vizcaína para visitarles. Pero, en esta ocasión, no podía imaginarse lo que le esperaba. «Los encontró a cada uno dentro de sus camas, ya fallecidos. ¡Que bajes a verles y te los encuentres así! Está fatal», se duelen sus conocidos.
Ahora debe enfrentarse al mal trago de la despedida -el funeral es hoy a las 18.30 horas- sin saber los motivos que terminaron con su vida, al menos hasta que obtengan la próxima semana los resultados de la autopsia. El desconcierto y el desconocimiento reinan entre los familiares de Antonio, de 84 años, y José Antonio, de 44, quienes residían en una casona «sin luz ni agua».
Las ventanas rotas y el mal estado del inmueble ponían de manifiesto las precarias condiciones de vida de los 'pitisoles', como todos les conocen en Orduña. De hecho, muchos vecinos se sorprendían de que alguien pudiese residir allí «con lo mal que está». Pero la mala suerte y el incendio que «hace unos cinco años» afectó a su vivienda en la calle Santa Clara les obligaron a habitar el ruinoso edificio. «Eran muy humildes y no tenían gran cosa. Además, el padre estaba muy enfermo. Hace un año le detectaron cáncer y le dieron un mes de vida, por lo que llevaba un tiempo sin salir a la calle», aseguraban ayer personas de su entorno.
«Mala racha»
Los mismos allegados insistían en que «aunque se comentaba por el pueblo que podían haber inhalado monóxido de carbono, no se encontró ninguna estufa, y además era casi imposible. Tal y como estaba la casa, no se habría acumulado». Lo único seguro es que, según el Departamento de Interior del Gobierno vasco, «no había indicios de violencia en ninguno de los cuerpos». «Para conocer las causas hay que esperar a saber lo que determina la autopsia y, si se confirma que no hubo violencia y es muerte natural, no abriremos una investigación», indicaron.
En Orduña las hipótesis sobre las causas de los fallecimientos siguieron circulando, si bien el tema central de conversación era ayer la «vida tan dura» que ha soportado esta familia. De cinco hermanos, «a la chica y a otro chico es a los que mejor les ha ido», recordaban sus conocidos. «Uno apareció muerto y otro lleva años ingresado en un psiquiátrico».
La desgracia de los 'pitisoles' también causó un gran impacto en Villalba de Losa, de apenas un centenar de habitantes. «Antes le he preguntado al marido y me ha dicho que no sabían nada, que no se lo podían explicar», comentaba una amiga que lamentó «la mala racha que están llevando». Y es que en apenas cuatro años tanto José -esposo de Manoli y alcalde- como ella han perdido a sus progenitores. «La madre de ella murió hace unos tres años aquí, que se la subió para cuidarla. La de él falleció hace un año y su padre no hará ni dos meses», recordó antes de pedir que no se especule con las causas del fallecimiento de Antonio y su hijo. «Hay que ser prudente porque la gente habla sin saber. Ni siquiera ellos conocen lo que ha pasado», dicen. En el pequeño municipio se confesaban «muy tristes porque aquí nos conocemos todos». Por la cercanía y el «afecto» a la pareja, los vecinos preferían «hablar lo justo. Es una desgracia y lo único que hay que hacer es apoyarlos».