Segundo asalto siberiano en menos de una semana. Cuando aún estaba fresco el recuerdo de la última ola de frío procedente de Rusia -que azotó Euskadi hasta el pasado domingo y dejó mínimas por debajo de los -10 grados-, llega un nuevo frente procedente también de Siberia. El escenario ayer volvió a ser el mismo: puertos cerrados, accidentes de tráfico (casi todos leves y en Álava), estampas invernales prácticamente en cada esquina del territorio y conversaciones de ascensor monotemáticas.
Con todo, el frente que ayer llegó a Euskadi lo hizo con menos fuerza que el anterior. Las estaciones de la Agencia Vasca de Meteorología (Euskalmet) midieron mínimas de ocho grados bajo cero en varios puntos altos (Kapildui, Jaizkibel), pero el escenario fue muy diferente en según qué territorio. De hecho, el responsable de Euskalmet, José Antonio Aranda, califica esas diferencias como «muy llamativas». «Hubo momentos es los que, mientras Bilbao estaba a 4 grados, San Sebastián estaba a menos 5». Un abismo altamente infrecuente si se tiene en cuenta que ambas ciudades están al nivel del mar y separadas solamente por cien kilómetros.
Esta situación estuvo provocada, explica el meteorólogo, porque el frente procedente de Rusia llegó a Euskadi tras atravesar Francia y pasar por el golfo de Bizkaia. «La masa de aire muy frío y seco se calienta cuando pasa por el mar y, a la vez, se carga de humedad», aclara Aranda. Para llegar a la costa vizcaína debe cruzar una superficie del Cantábrico mayor que para alcanzar San Sebastián, de modo que en ese trayecto pierde frío y gana agua. Esta es la razón, también, de que mientras en la capital guipuzcoana no hubo precipitaciones, en Bilbao cayeron 1,1 litros por metro cuadrado. Eso sí, casi todo en forma de nieve polvo. También es cierto que a medida que el frente avanzaba hacia el interior descargaba más: por ejemplo, en Orduña hubo 2,4 litros.
La cuestión es que cada territorio vivió el nuevo temporal a su manera, y Bizkaia lo hizo con moderada tranquilidad. Aunque amaneció con la atmósfera cargada de finos fragmentos de hielo, apenas llegó a cuajar la nieve en el Gran Bilbao. Sí lo hizo en varios municipios del interior, como Orduña, cuyo puerto de montaña volvió a cerrarse. En Galdakao al frío hubo que unir un apagón: un transformador falló cuando comenzaron a caer los primeros copos y dejó sin servicio a unos 9.000 hogares durante hora y media. Iberdrola aseguró que la avería nada tenía que ver con el temporal.
Sal en los caseríos
En Busturialdea, Nabarniz y Mendata fueron dos de los municipios en los que mayores contratiempos generó la nieve. En el primero, los vecinos tuvieron serios problemas para salir de los caseríos, y transitar por la carretera que conecta Gernika con Nabarniz resultaba muy complicado al mediodía. Asimismo, en Lea Artibai, la red secundaria fue la más afectada. Los esfuerzos de los ayuntamientos se centraron, sobre todo, en atender las demandas de los enclaves rurales más alejados, donde las comunicaciones resultaron complicadas, en especial a primera hora. «Numerosos baserritarras solicitaron la presencia de los equipos de reparto de sal ante el temor de quedarse aislados por el hielo», apuntó la Policía Municipal de Markina.
Pero donde la nueva ola de frío generó más problemas fue, como siempre, en Álava. La nieve llegó antes de tiempo y colapsó las calles y los principales accesos a Vitoria, donde el Ayuntamiento movilizó a 300 operarios para labores de limpieza. Durante la mañana se registraron en la ciudad una veintena de accidentes de tráfico, que se saldaron sin heridos de gravedad.
En cuanto a los puertos de montaña vascos, estuvieron cerrados en algún momento, además del de Orduña, los de Gautzegaraigane, Astorkigana, La Reineta, Urkaregi, Arrate, Dima, Opakua, Vitoria, Herrera, Bernedo y Zaldiaran.
En el resto de España la ola de frío también tuvo consecuencias y complicó la circulación en Cantabria, Navarra, Burgos, Asturias, Soria y Segovia, donde incluso hubo que cerrar durante más de una hora la AP-6. Con todo, el suceso más grave fue el serio accidente que sufrieron dos guardas en el Valle de Arán al verse sorprendidos por un alud. Uno de ellos está en estado crítico tras haber permanecido enterrado en la nieve.
Para hoy se espera menos frío, pero 48 provincias (todas menos La Coruña, Pontevedra, Murcia y Tenerife) están en alerta amarilla por bajas temperaturas, viento o fenómenos costeros. En Euskadi, Euskalmet pronostica precipitaciones muy escasas que, de producirse, afectarán a Bizkaia y Álava. Las temperaturas subirán a lo largo del día y la cota de nieve pasará de estar a nivel del mar a situarse a media mañana en los 500 metros. Mañana seguirá sin llover, aunque podría haber heladas, sobre todo en el interior.