Las previsiones meteorológicas alertaban de nevadas en plena ola de frío siberiano, el Departamento de Interior había desaconsejado cualquier actividad en el entorno natural, y hasta la Federación Vasca de Montaña, apelando al «sentido común y la cordura», había hecho un llamamiento para evitar cualquier salida montañera. Nada de esto fue suficiente. Un buen puñado de ciudadanos se aventuraron ayer, con este panorama, a abordar la octava cumbre de Euskadi. Fue un jornada de tensión en el Gorbea. Cuatro montañeros se extraviaron y fue necesaria «la movilización de varios recursos, aunque finalmente no se ha realizado ningún rescate», explican fuentes de Interior.
El primer incidente se registró a mediodía, cuando un montañero llamó a SOS Deiak pidiendo ayuda porque se había desorientado cuando bajaba de la cumbre. Ertzaintza y Cruz Roja se movilizaron, aunque finalmente el afectado consiguió encontrar el camino correcto. Luego, sobre las 14.30, otro deportista advirtió de que había perdido a su compañero en la cima y no daba con él. Un importante operativo se desplegó durante horas hasta que, finalmente, apareció a las cinco de la tarde sano y salvo. Por último, a las tres de la tarde una persona informó de que dos familiares no habían regresado a casa tras anunciar que iban a subir al Gorbea. Una vez más, el operativo de emergencias se activó en balde porque ambos acabaron descendiendo por su propio pie.
Desde el Departamento de Interior se lamentaban de la «imprudencia» demostrada por estas personas. ¿Se les pasó la factura del frustrado rescate? Fuentes de la consejería dirigida por Rodolfo Ares explicaron que no, ya que habían salido cuando estaba activado el aviso amarillo, y para cargarles el abultado coste del operativo deberían haberlo hecho con el aviso naranja -que sí se lanzó por la tarde-. En cualquier caso, este es el color que hoy está vigente, por lo que las autoridades vuelven a llamar a la prudencia.
Por lo demás, la penúltima jornada de la ola de frío siberiano -hoy nos deja- transcurrió con aceptable normalidad. Una vez más, fue Álava el territorio más afectado ya que comenzó a nevar por la mañana de manera abundante y las calles volvieron a convertirse en pistas de patinaje. Sin embargo, la escasa actividad que registró la ciudad por ser fin de semana y el amplio dispositivo de barredores, quitanieves y operarios evitaron colapsos. Más problemas hubo en la autovía de Altube (N-622), que registró retenciones al salirse varios vehículos de la calzada tras patinar en la nieve. Además, los puertos alaveses de Orduña, Herrera y Altube se cerraron. En Bizkaia no hubo mayores problemas, y en San Sebastián varias líneas de autobús fueron suspendidas por la nieve.
Euskadi superó así, sin grandes incomodidades, el episodio más gélido del temporal -la madrugada del sábado se bajó de los -10 grados en varios puntos de la comunidad, como en Arkaute (Vitoria)-. Sin embargo, el frente siberiano que llegó en la noche del miércoles no se irá hasta hoy, cuando las temperaturas subirán hasta cuatro grados.
Periodo de transición
Pero tras el frío no llegará la calma. Según el pronóstico de Euskalmet, hoy «entrará un sistema frontal mucho más activo procedente del Atlántico que favorecerá la llegada a Euskadi de una masa de aire húmedo y más templado». Es decir, la cota de nieve subirá (aunque durante la primera mitad del día seguirá nevando en la Llanada alavesa) pero a cambio habrá precipitaciones abundantes durante todo el día. A última hora de la tarde sólo caerá nieve por encima de los 800 metros, cota que bajará durante la noche. Con esta previsión, Interior ha activado el aviso naranja por nieve para zonas por encima de los 700 metros, de modo que, esta vez sí, cualquier rescate que sea debido a una imprudencia será cobrado.
Mañana será un día de transición, seguirá lloviendo y las temperaturas subirán. Pero el martes, según prevé Euskalmet, volverá a entrar otra masa de aire frío procedente de Europa que hará caer el mercurio. Una vez más, las bajas temperaturas, que se quedarán lo que resta de semana, cortarán las precipitaciones, que no serán abundantes.