La asociación de atención a personas con discapacidad intelectual (Aspodemi), es de sobra conocida en la ciudad. Cualquier mirandés sabe que el centro ocupacional de Fuentecaliente es uno de los servicios que se presta a estos chicos y chicas, pero ellos tienen familias y desde Aspodemi no sólo no se descuida, sino que «se intenta atender a todas ellas e implicarlas para que estos chavales tengan una mejor calidad de vida»; es lo que apuntan tanto la trabajadora social Pilar Morales como la psicóloga Carmen Moreno, que son las que tienen una relación más directa con los padres y las madres.
El número de familias que acuden a recibir asesoramiento es de casi un centenar. «Vienen por aquí entre ochenta y cinco y noventa más o menos», aunque no todas ellas participan de modo directo en las actividades que se organizan y que van desde el apoyo psicológico individualizado, y la información y asesoramiento profesional, hasta actividades de ocio y tiempo libre o la potenciación del movimiento asociativo, sensibilización y voluntariado.
Las dos responsables de llevar a cabo estas tareas tienen ahora como principal caballo de batalla el «conseguir que las familias de los chicos y chicas más jóvenes se involucren, porque tenemos muchos padres que son ya mayores y, por cierto en general muy activos, pero que, lógicamente tienen ya dificultades derivadas de la propia edad. El reto es por lo tanto rejuvenecer el grupo de las familias», aseveran.
Padres y madres que para realizar cualquier tipo de consulta o apuntarse en alguno de los grupos de trabajo tienen que acudir ahora a la sede que Aspodemi tiene en la calle Los Almacenes 18. El traslado desde el local que tenían en Carretera de Logroño 26 obedece exclusivamente «a la necesidad de optimizar gastos para poder seguir adelante con un mayor desahogo económico con todos los programas que se vienen realizando».
Aspodemi es toda una institución dentro de la ciudad y aunque su funcionamiento puede decirse que es prácticamente autónomo, está íntimamente ligado a la FEAPS, que en su última asamblea estableció que la misión es la de contribuir, desde el compromiso ético, con apoyos y oportunidades, a que cada una de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, y sus familias, puedan desarrollar su proyecto de calidad de vida; además de «promover su inclusión como ciudadanos de pleno derecho en una sociedad justa y solidaria».
Y es ahí, en esa labor de integración que desde Aspodemi se viene desarrollando desde hace mucho años, es donde adquiere una mayor importancia el papel de las familias. En Miranda la asociación se relaciona habitualmente con otras. «Para nuestros chavales son importantísimas las actividades que hacemos por ejemplo con los Amigos del Camino, o con el Mirandés; se sienten parte de la ciudad y, también son positivas para las otras asociaciones porque nos conocen y eliminan miedos y reticencias».
Cursos y Talleres
Normalizar en la medida de lo posible la vida de los chicos y chicas que reciben atención es Aspodemi es una tarea en la que es fundamental la implicación de sus familiares, y por eso desde la asociación les proponen cursos y actividades. Los responsables están especialmente orgullosos de los resultados obtenidos con el taller de biomúsica o el curso de informática. «Ese es el camino, y seguiremos planteando estas actividades específicas».
Los padres y madres acuden para encontrar respuestas a las necesidades de sus hijos y, eso sí, continúan preocupados por su futuro. «Desde hace muchos años se está peleando por lograr una residencia; es muy necesaria». Y lo aseveran con rotundidad porque no dejan de pensar en que la mayoría de las familias son mayores y «ellos no dejan de pensar en qué ocurrirá con sus hijos cuando falten. Por eso es incluso más necesario que se apunten padres jóvenes, cuantos más sean se podrá hacer más fuerza para lograr el objetivo».