Hartos de aguantar ruidos infernales todos los fines de semana y sufrir «numerosos» actos vandálicos, los vecinos de la ribera de Deusto y Zorrozaurre escenificarán hoy uno de sus mayores deseos: cerrar la discoteca Mao Mao Beach. Los residentes de ambas zonas se encartelarán este mediodía enfrente de este local que les lleva a maltraer desde hace catorce años. Los afectados se concentrarán a la altura del número 30 de Particular de Olagorta y después ofrecerán una rueda de prensa en la que exigirán la clausura de la sala, que convoca todos los fines de semana a cientos de jóvenes en las inmediaciones. Los vecinos desplegarán una gran pancarta en forma de muro delante de la fachada de unas instalaciones que desearían «tapar para siempre» y poder vivir así de forma «más tranquila».
La convocatoria ha movilizado a una buena parte de las entidades sociales y culturales del barrio. El comunicado que leerán los portavoces vecinales cuenta con el respaldo de la organización Euskaldunako Zubia, el club de tiempo libre Ur-artea, Txitxardin Jai Batzordea, Asociación Cultural Bekoerri, la entidad de mujeres de La Ribera y ZAWP.
«No podemos dormir»
Los residentes volverán a mostrar una vez más su «hartazgo», a partir de las doce de la mañana, por unos «desmanes» que han denunciado en innumerables ocasiones al Ayuntamiento y a la Policía Municipal. Aseguran que hasta la fecha sin «ningún éxito», ya que «las cosas» siguen sin cambiar en absoluto. «Es imposible dormir los fines de semana», asegura Ángel Umaran, portavoz de los vecinos. Lejos de poner coto a los actos de gamberrismo, se quejan de que la situación ha empeorado ostensiblemente en los últimos meses como consecuencia de la actividad de Mao Mao Beach.
Afirman que muchos de los coches estacionados en las inmediaciones de esta discoteca acaban igual: «con los espejos y las lunas rotas». Pero, advierten, los daños no sólo alcanzan a los vehículos. Los desperfectos «son bien visibles» en un gran número de portales. Umaran cree que la Corporación debería extremar las medidas de vigilancia y actuar con mayor diligencia. «Es evidente que algo está fallando porque pasa el tiempo y se mantienen los incidentes. Desde luego, la solución al problema no es cosa nuestra. Son los responsables municipales -reclama- los que deben tomar medidas con carácter inmediato».
Pese a la presencia policial, los vecinos están convencidos de que los actos vandálicos proseguirán mientras el Ayuntamiento siga sin decretar el cierre del local. «Los problemas arrancaron hace catorce años, cuando se permitió la actividad. Si las medidas policiales no han surtido ningún efecto, habrá que tomar otras lo antes posible». Los afectados aseguran que los peligros en la zona siguen multiplicándose por la configuración de la península de Zorrozaurre. «Al haber una sola entrada y salida, los riesgos que generan los jóvenes que llegan al barrio con sus vehículos son tremendos», rematan.