La casa reformada del Baskonia ya es una realidad. La mole del nuevo Fernando Buesa Arena modifica el paisaje de Salburua. Reducida la cúpula a ornamento todavía sin fin práctico, toca estrenar la corona. El próximo domingo llegará la ceremonia. La escuadra de Ivanovic vuelve al hogar para medirse al Gran Canaria y también retornan sus aficionados después de un exilio en el Iradier Arena más bien molesto. Si bien la estampa exterior del coliseo azulgrana cambia, su interior resultará familiar para el seguidor azulgrana. No hay revolución arquitéctónica, pero sí lógica multiplicación del espacio y también cierta elevación de la pendiente de los graderíos en algunas cotas, especialmente las superiores. Una instantánea amplificada de la anterior versión con la que, a buen seguro, el aficionado no tendrá demasiados problemas para reconocer. Todo con más luz, ya que el potencial lumínico se amplía considerablemente hasta permitir incluso la retransmisión televisiva en alta definición.
Tal y como explicó ayer el máximo responsable de las obras de ampliación, José Luis Catón, «el proyecto se basaba en mantener el funcionamiento del edificio de forma que el aficionado pudiera acceder por la misma puerta por la que lo ha estado haciendo en los últimos diez años». Y así será el próximo domingo, ya que el socio tendrá la oportunidad de detectar su puerta de siempre por medio de los rótulos numéricos que todavía se están adhiriendo a las torres del edificio. La diferencia es que las escaleras hacia el interior estarán cubiertas, lo cual se agradece en días de meteorología adversa y más cuando hay controles de seguridad. Aquellos que tengan entradas reservadas, podrán retirarlas en la zona de taquillas, que mantiene su ubicación tradicional pero que va a experimentar una aumento del espacio y la comodidad. Es más, en este lugar también se situará el puesto donde adquirir productos de 'merchandising', que antes estaba situado en el nivel 2. Sin embargo, la tienda aún no estará abierta este domingo. Habrá que esperar a próximas jornadas para su inauguración. No obstante, la oferta de ocio más allá del baloncesto queda asegurada. Los bares estarán a pleno rendimiento desde el primer día, incluso en los dos únicos sectores que van a abrirse en el último anillo. En esta cota quedan aún obras por realizar, como la instalación de aseos. No obstante, las dos parcelas que están abiertas al público dispondrán de su bar y su baño a mano.
Con tiempo de antelación
Todas las previsiones indican que la del estreno será una jornada bajo cero. Con vistas a una matinal de excepción en la que se puede llegar al lleno -a última hora de ayer apenas quedaban cincuenta entradas por vender-, desde el Baskonia se pide encarecidamente el uso del transporte público. En este punto, el club azulgrana tiene previsto ponerse en contacto con Tuvisa para que elevar la cadencia de autobuses en la línea que accede al Buesa Arena.
Aquel que se desplace en automóvil, deberá tener en cuenta que las plazas de aparcamiento se han visto reducidas debido a la instalación de la cúpula al lado del edificio y por el hecho de que se registran diversas zonas de obra acotadas alrededor del edificio. Tiempo de antelación. Es la consigna general destinada a los seguidores azulgranas para poder presenciar con comodidad el choque ante el Gran Canaria, que arrancará a las doce y media del mediodía.
Por otro lado, las zonas destinadas para las personas con minusvalía sí que registrarán cambios respecto al pasado. Se han habilitado plazas en la planta baja y en el segundo anillo, hasta donde se accederá por medio de uno de los seis ascensores que estarán en activo el domingo. Las personas discapacitadas que cuenten con localidad a pie de pista podrán acceder al interior a través de la torre 6.