Mariano Rajoy ya lo anunció en la campaña electoral y José Ignacio Wert lo expuso ayer en el Congreso. El ministro de Educación, Cultura y Deporte confirmó un cambio en profundidad en el sistema educativo con modificaciones en el Bachillerato y en la Formación Profesional y la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Wert dejó claro en su primera comparecencia parlamentaria que la materia impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no le gusta nada. «Educación para la Ciudadanía ha estado acompañada desde su nacimiento por la polémica y ha creado una división en la sociedad y el mundo educativo», comentó. Por ese motivo, anunció que será cambiada por Educación Cívica y Constitucional, «libre de cuestiones controvertidas y de adoctrinamiento ideológico».
Esta nueva materia rectificará a la anterior, según el ministro, porque iba «más allá de lo que debería corresponder a una verdadera formación cívica». Como dijo, esta nueva asignatura proporcionará a los más jóvenes una formación para convertirlos en ciudadanos «libres y responsables» con capacidad para ser «sujetos activos» dentro de la sociedad gracias al conocimiento de la Carta Magna. Educación Cívica y Constitucional hará hincapié en «la comprensión de sus valores, de las reglas de juego en una sociedad democrática y pluralista y la historia de la Unión Europea de la que España forma parte». De esta forma se pone punto final a una asignatura que nació con controversia el 24 de mayo de 2006, cuando entró en vigor la Ley Orgánica de Educación (LOE).
Más de 50.000 familias se declararon objetores de conciencia. Además de hablar sobre la Constitución, los derechos y los deberes de los ciudadanos, las instituciones nacidas a partir de 1978 o la dignidad del individuo, Educación para la Ciudadanía también incluía capítulos sobre la familia, el amor y la sexualidad. Estos tres puntos fueron los que más rechazo provocaron entre las organizaciones de padres más conservadoras y los obispos, que también se mostraron contrarios.
Tres años
La otra gran modificación implica a la Educación Secundaria. El ministro concretó que el primer año tanto del Bachillerato como de la Formación Profesional será obligatorio para todos los alumnos y se mantendrá la educación obligatoria hasta los 16 años. De esta manera, argumentó Wert, tendrán más flexibilidad a la hora de elegir su futuro profesional o educativo porque lo podrán elegir un año antes, con 15. «El nuevo modelo gana capacidad para adaptarse a los intereses de los alumnos», matizó el responsable del departamento.
Con esta ampliación, España se igualará a los sistemas que imperan en la gran mayoría de los países europeos y los jóvenes saldrán «con una mayor preparación». Además, apostó por la aplicación de un modelo de escuela-empresa para paliar el rechazo de la FP y que sea una opción más apetecible para los adolescentes. Para lograrlo, Wert planteó el modelo alemán, que combina la formación y el trabajo. Para conseguirlo, se retrasará las modificaciones previstas en la Ley de Economía Sostenible.
El ministro de Educación también dio a conocer otras de las líneas maestras de su departamento, como la creación de un plan para fomentar el bilingüismo. La idea es tenerlo listo antes de finales de este año y que se pueda aplicar para el curso 2013-14. «Los datos de nivel de inglés son descorazonadores. Tenemos que sustituir el viejo enfoque de estudiar inglés para pasar a estudiar en inglés», agregó el ministro. También subrayó la necesidad de mejorar el nivel de las universidades españolas porque no hay ninguna entre las 150 mejores del mundo y el 30% de los alumnos abandonan los estudios superiores, frente al 16% de la media europea. Además, sólo un tercio de los alumnos logró acabar su carrera sin repetir ningún curso. Unos datos que han provocado que el ministro vaya a constituir un consejo de expertos de alto nivel para que busquen soluciones a este problema.
Por último, Wert se mostró esperanzado de que se apruebe de forma definitiva el estatuto del docente y el sistema de acceso a la carrera para garantizar «la selección de los mejores» y relacionar el progreso «de los seleccionados con los resultados que obtengan». Además recordó la importancia de esta normativa porque en diez años se van a jubilar 200.000 profesores.
A favor y en contra
La mayor parte de la oposición receló de estos cambios, que volvieron a constatar las divisiones existentes en la comunidad educativa: mientras la Confederación Española de Centros de Enseñanza celebró las modificaciones, la Confederación de Asociaciones de Padres y Madres (CEAPA) opinó que Educación para la Ciudadanía ha sido eliminada «únicamente para contentar a los sectores fundamentalistas religiosos».
La consejera vasca de Educación también apreció «improvisación» y «escoramiento hacia los sectores más ideologizados de la derecha española» en la reforma educativa anunciada por Wert. Isabel Celaá opinó que las propuestas del ministro respecto a la Educación Secundaria y a la FP abren «en canal» toda la arquitectura del sistema educativo, «haciéndonos retroceder en tiempo y en eficiencia». El PNV, por su parte, mostró su disposición al diálogo en relación al Bachillerato de tres años, aunque su portavoz en el Congreso, Arantza Tapia, dijo «no ver cuál va a ser la mejora».