Getxo desnuda sus joyas arquitectónicas en acuarela y lava. Esas preciosas construcciones, muchas de las cuales ocultan el viejo estuario del Nervión que cautivó a Humbolt, son la estampa urbana más recurrente y quizás la más desconocida de visitantes y viandantes. Para descubrir esas hermosas construcciones de sillar, ladrillo, teja y cemento, nació la idea del 'Paseo de las Grandes Villas'.
Otros nueve nuevos cuadros identificativos que ha puesto ahora el Ayuntamiento arrojan luz sobre los edificios más representativos hasta el paseo de Arriluze. Les ha tocado en suerte varios palacios -Eguzkialde, Lezama-Leguizamón, Ampuero y Arriluze-, las casas de Vallejo y Aitzgoyen, las galerías de Punta Begoña y la Estación de Salvamento de Náufragos.
En placas de lava esmaltada serigrafiadas e ilustradas con acuarelas originales se reproduce la belleza de estas edificaciones, cuna de la efervescente burguesía del siglo pasado. Se trata de invitar a una parada didáctica para descubrir algunos monumentos diseñados por prestigiosos arquitectos.
«Esta puesta en valor responde a la necesidad y al interés de alcanzar un mejor aprovechamiento y explotación turística del patrimonio arquitectónico local». Según la concejala de Turismo, Comercio y Empleo, Itziar Epalza, la iniciativa se dirige a todos, tanto a los propios getxotarras como a los visitantes.
Es una forma de «potenciar la realización de recorridos autoguiados» y también de captar al viajero para que se quede. Porque Epalza pretende así conseguir «incrementar el tiempo de estancia en el municipio y, por lo tanto, contribuir al incremento del consumo de turistas y visitantes».
La colocación de los nuevos paneles viene a reforzar el recorrido, pues en 2010 ya se colocaron otros 20 en el muro del muelle de Las Arenas -desde Churruca hasta la playa de La Bola-. En cualquier caso, como resaltó Epalza, el objetivo es acercar la historia de estos dos puntos de Getxo, «su época de esplendor, los estilos arquitectónicos más representativos y los autores de los edificios más emblemáticos».
De Smith a Oriol
Entre ellos destaca el genial arquitecto Manuel María Smith. Esta vez en Arriluze por las galerías de Punta Begoña, pero tampoco le faltó otra referencia en el anterior recorrido en la mansión Kaialde, otra de sus creaciones. El propio Smith realizó la última modificación del Lezama-Leguizamón en 1921, aunque el proyecto original fue del urbanista J. M. Basterra. Su torre central está inspirada en el Palacio Monterrey de Salamanca.
El palacio Ampuero también fue de Smith (1928). Está realizado en sillería y es de estilo neomontañés. El de Eguzkialde -también conocido como Barbier- fue un encargo de Pedro Barbier a Leonardo Rucabado (1918). Arriluze es de José Luis Oriol (1915) y destaca su toque medieval con elementos de estilos británicos en boga en aquella época como el victoriano o el Reina Ana.