¿Haces ejercicio físico habitualmente? ¿Cuántas raciones de verdura comes al día? ¿Y piezas de fruta? ¿Fumas? Estas preguntas forman parte del cuestionario que tuvo que rellenar Eider, una joven de 22 años del Instituto Politécnico Txorierri, centro que participa en el programa de vida saludable que lleva a cabo la unidad de investigación de atención primaria de Bizkaia de Osakidetza. Este proyecto cuenta con cuatro centros pilotos, entre los que se encuentra el ambulatorio de Sondika, además del de La Merced en Bilbao, el de Matiena y el de Beasain, en Gipuzkoa.
Eider se ha implicado de lleno en el plan y ya se ha marcado un objetivo: «Voy a dejar de fumar». Tiene razones para ello. «La modificación de estilos de vida conlleva grandes beneficios para la salud», recuerda Marivi Cuartango, coordinadora pedagógica del instituto Politécnico Txorierri. Y bajo esa premisa aceptó participar en este programa. «Muchos creemos que morimos por la mala suerte de haber heredado un cáncer o por un accidente de tráfico, pero resulta que la mortalidad está muchísimo más asociada a los hábitos de vida», subraya Cuartango. Lo cierto es que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 80% de las enfermedades cardiovasculares, el 90% de diabetes tipo 2 y el 30% de los cánceres pueden ser evitados con hábitos de vida saludables.
Al conocer esa realidad, Cuartango fue consciente de que en los centros escolares se había obviado cuestiones tan básicas como la alimentación o el ejercicio físico, mientras se había incidido mucho más, «a causa de la alarma social», en la organización de charlas sobre prevención de toxicomanía o sobre educación vial. Por ese motivo, en ese otro campo, «el margen de mejora que tenemos es muy amplio».
Sólo mujeres
El siguiente paso consistió en seleccionar al alumnado que iba a ser objeto de investigación. Se optó porque únicamente fueran chicas. «Sabemos que en los temas de dieta, las mujeres son más sensibles, tanto para bien -estética- como para mal -trastornos de alimentación-. Además, se me ocurrió ligarlo a nuestro programa de igualdad», destaca la coordinadora pedagógica.
Las alumnas del centro fueron invitadas a una primera sesión informativa, a la que acudió Enrique de la Peña, médico del centro de salud de Sondika que coordina junto a Cuartango este estudio, y que reunió a 65 chicas, la mayoría adolescentes. De ellas, 43 aceptaron responder a la encuesta, en la que se preguntaba sobre la actividad física, la dieta y el tabaco. «Las chicas se quedaron impactadas cuando vieron los resultados», subraya. Sólo el 4% cumplía todos los requisitos para una vida saludable, mientras que el 48% tenía al menos dos hábitos inadecuados. De ellos, la alimentación era el que un mayor porcentaje de alumnas incumplía, seguido de la actividad física y el tabaco.
Una vez presentada esa primera 'foto', los coordinadores del proyecto facilitaron a las chicas una serie de pautas a seguir. Entre las recomendaciones, realizar al menos 30 minutos de actividad moderada -caminar a paso rápido, nadar, bicicleta...- la mayor parte de los días. A todas se les regaló un podómetro, el aparato para medir los pasos. «La meta es alcanzar los 1.000 pasos», recuerda una de las participantes. Y es que los beneficios del ejercicio afectan no sólo a los músculos, articulaciones y huesos, sino también, entre otros aspectos, «a nuestro sistema inmune, protegiéndonos de las infecciones y del cáncer».
¿Aerobic en el recreo?
Además, les ofrecieron una serie de consejos saludables de cara a la nutrición, como quitar la sed con agua, tomar cinco veces al día frutas o verduras, consumir más pescado o reducir las grasas. Eider considera que este programa se debería ampliar a las familias, «ya que la mayoría del alumnado no cocina y carece de posibilidades para mejorar por sí mismo sus hábitos».
Desde el centro escolar proponen hacer actividades en el recreo como aerobic, que sustituya al cigarro, o que en las máquinas de bollería o chucherías tenga también su espacio la fruta. En unas semanas, una segunda encuesta mostrará algunas conclusiones. Además, según indica De la Peña, hay otros cuatro centros de salud 'espejos' -no realizan el programa- con los que compararse. «Nosotros, en Sondika, lo aplicamos de forma sistemática», apunta.