La comunidad educativa vasca ha dado un paso de notable calado en el fomento de «una cultura democrática» para las nuevas generaciones de alumnos que se sumen a una Euskadi que busca la paz. El Departamento de Educación del Gobierno vasco presentó ayer el resultado de un consenso inédito con «todos los agentes del sistema» de enseñanza que apuesta por «una verdadera convivencia», sobre la base del «respeto de los derechos humanos y la dignidad de la persona, por encima de cualquier fin o circunstancia». Este compromiso «plural» cuenta con el respaldo firmado de veinte instituciones, entre ellas las tres universidades -UPV, Deusto y Mondragón-, y se sustenta en el argumento central de que «sin memoria no hay libertad». Sin embargo, elude las citas expresas a ETA, aunque el cese definitivo del terrorismo y las llamadas «consecuencias del conflicto» sobrevuelen en la declaración.
En palabras de la consejera de Educación, Isabel Celaá, esta iniciativa sin precedentes para afrontar el escenario abierto por el final de la violencia constituye «un nuevo paso por la convivencia» en el País Vasco, pese a que sus promotores hayan tenido que evitar las referencias a ETA en busca del acuerdo más «transversal» posible. Un sacrificio muy significativo y más en un terreno como el educativo, que abarca desde la etapa infantil hasta la universitaria.
Las tres universidades
El documento denominado 'Compromiso por la educación para la convivencia' que ha promovido el Departamento de Celaá tiene el apoyo expreso de la comunidad vasca de enseñanza, tanto pública como privada. Además de las tres universidades, la declaración está sellada por las patronales de la red concertada, incluidas las ikastolas, y las asociaciones de padres y madres, en un acuerdo compartido también por los representantes diocesanos. Son también firmantes diferentes colectivos vinculados a la defensa de la paz, las víctimas y los derechos humanos, como son los casos de Gesto, la Fundación Fernando Buesa -el exconsejero de Educación asesinado por ETA en el año 2000- y Baketik, liderada por Jonan Fernández. El apoyo sindical ha quedado en manos de CC OO y UGT. Por su parte, las centrales nacionalistas ELA y LAB, y el sindicato de trabajadores de la enseñanza STEE han renunciado a secundar la iniciativa.
El manifiesto, presentado ayer de forma solemne en el hotel Carlton de Bilbao, nace de la voluntad de los firmantes por «educar en libertad y desde el respeto riguroso de los derechos humanos a las generaciones que constituyen el futuro» del país. En alusión al escenario abierto por el comunicado con el que ETA anunció el pasado 20 de octubre el cese definitivo de su actividad armada, los promotores se comprometen a «mejorar la formación» de los alumnos «en este momento crucial en el que la sociedad vasca vive con alegría y esperanza la apertura de un tiempo nuevo».
Los impulsores de la declaración aspiran a que los estudiantes se conviertan en «protagonistas que garanticen una nueva era de convivencia en paz y libertad plena, integradora y duradera». «Siempre sobre la base de un conocimiento veraz, profundo e integral de nuestro presente y nuestro pasado, pues sin memoria no hay futuro, no hay libertad, no hay justicia», se recoge en uno de los párrafos más significativos del manifiesto.
Desde la vocación de «solventar los conflictos a través de vías no violentas y del diálogo», los firmantes se comprometen a «redoblar esfuerzos por una educación basada en el respeto de los derechos humanos» y por fomentar «una actitud crítica frente a la justificación de la violación», ya sea «en el pasado, presente o futuro». En un texto sin citas a los afectados por el terrorismo ni referencias que se intuyen a los damnificados por abusos policiales o presos de ETA, la declaración llama a «promover acciones tendentes a mostrar solidaridad y apoyo a todas las víctimas de la conculcación de esos derechos».
El acto de presentación contó con la asistencia de representantes de todos los grupos firmantes, incluidos los tres rectores. Incluso, algunos participaron en la lectura de la declaración, en una ceremonia presidida por la consejera de Educación, que no disimuló su «satisfacción» por el logro de un acuerdo tan «plural». Pese a la falta de referencias expresas a la banda terrorista, Isabel Celaá comentó después que su Departamento mantiene vigente la iniciativa con la que víctimas del terrorismo ofrecen su testimonio en las aulas. «Dijimos que éste iba a ser el curso de la paz y se ha cumplido», se felicitó en su discurso, antes de estrechar la mano del rector de la UPV, Iñaki Goirizelaia.