Ya se ha puesto en marcha el proceso para realizar las expropiaciones necesarias que permitirán urbanizar Txorierri y construir un ascensor desde Lamiako hasta ese barrio. Este trámite permitirá que los trabajos empiecen a finales del próximo año, según avanzó ayer el alcalde, Eneko Arruebarrena. El expediente puesto en marcha supondrá la transmisión forzosa a titularidad pública de los suelos precisos para esta actuación. Actualmente «se ha confeccionado y sometido a información pública la relación de bienes y derechos afectados», puntualizó el regidor. Una cuestión primordial es declarar que es necesaria la ocupación de esos solares con fines públicos.
«Ya ha arrancado la fase de gestión del proyecto», remarcó la máxima autoridad local tras recordar que había quedado en saco roto en un par de ocasiones. No en vano, el ascensor es una vieja reivindicación vecinal para acabar con las barreras arquitectónicas que suponen las actuales escaleras que enlazan la parte baja de Lamiako con la zona alta de Txorierri.
Hace una década que la idea anda a vueltas en el Ayuntamiento. Un par de veces pareció que la iniciativa privada asumiría el proyecto, pero la crisis lo dejó otra vez varado. No obstante, Arruebarrena está convencido de que ahora será una realidad que acometerán de la mano Gobierno vasco y la Corporación.
Ambas instituciones firmaron un convenio de colaboración la anterior legislatura, cuando el PNV lideraba el Ejecutivo autonómico. Pero la buena sintonía persiste en la actualidad con el PSE al frente. Las dos administraciones trabajan «en el impulso del expediente administrativo y urbanístico, cuyo desarrollo ha tenido tras el verano nuevos y clarificadores pasos», según Arruebarrena. Al Ayuntamiento le compete realizar el ascensor, mientras que el Ejecutivo acometerá las obras de urbanización de la ladera.
Actuación en Leioandi
Por otra parte, ambas instituciones comparten otro proyecto de urbanización en Leioandi, en el tramo existente entre el Ayuntamiento y la rotonda de Sarriena. «La primera fase de estas obras está cerca de finalizarse. Lo hará a caballo entre finales de este año y comienzos del próximo», según estipuló el primer edil.
Una vez finalizada esa parte arrancarán las obras de construcción de 405 viviendas de protección oficial, de las cuales un centenar se destinarán a alquiler social. Etxebide aún no ha llevado a cabo el correspondiente sorteo de estos pisos. El alcalde confía en que esas tareas puedan iniciarse el verano del próximo año, de modo que la urbanización esté rematada, «al tiempo que se materialice la edificación de las viviendas».